Juanma Quelle: «Hay que liberarse de las mochilas que hacen que nuestra vida pese más de lo que debe»

Quelle defiende que ser feliz puede convertirse en un hábito y anima a practicar la felicidad, una filosofía muy presente en Bizipoz, donde posó para la entrevista./
Quelle defiende que ser feliz puede convertirse en un hábito y anima a practicar la felicidad, una filosofía muy presente en Bizipoz, donde posó para la entrevista.

Hace tres años este brillante ejecutivo decidió resetear su vida tras una baja por estrés. Ahora se ha convertido en un coach que predica practicar la felicidad

MARIAN GONZALEZ

Coach, conferenciante y escritor, Juanma Quelle recorre el Estado compartiendo las experiencias, impresiones y contenidos de '#TerritorioFelicidad', el título de su último y exitoso libro. Mañana (19.00 horas) lo hace en Santa Ana Antzokia, a apenas cien metros de su casa natal, ante un público deseoso de saber cómo 'el hijo del sastre', aquel niño alto e inquieto que se convirtió en brillante ejecutivo de empresas públicas y privadas (hace tres años era director comercial de una empresa de 50.000 trabajadores), ha dado un giro total a su vida tras una baja por estrés, y se ha convertido en una especie de gurú de la felicidad.

Considera que ésta, como cualquier otra conquista en la vida requiere dedicación y un esfuerzo constante, activo y consciente, y da algunas pautas para que el viaje más importante de nuestra vida sea más pleno.

- ¿Qué le llevó a cambiar sus prioridades y a compartir sus experiencias y estrategias para convencer a la gente de que la felicidad no es aplazable, y de que ser más feliz puede convertirse en un hábito?

- Los grandes cambios en la vida siempre se producen en momentos cumbre de placer o de dolor. En mi caso, como en el de la mayoría, fue de los segundos. La vida tuvo que sentarme durante cinco semanas en una silla para que descubriera que esto de ser feliz no consiste en llegar a todo sino en vivir lo que tienes. A partir de ahí decidí reinventar mi vida, seguramente porque entendí que la vida que había llevado hasta entonces no se parecía en nada a la vida que me hubiera gustado recordar. Cuando una persona como yo, acostumbrada a una actividad frenética, a vivir a mil por hora, de repente se ve obligada a observar la vida desde el salón de su casa, sin otro objetivo que llegar al baño sin ayuda, se da cuenta de que en realidad son las cosas más simples las que nos acarician el alma. Comencé a escribir para mí, porque entendí que era un momento muy importante en mi vida y quería conservarlo en algún lugar más seguro que mi cabeza. Un día decidí compartir parte de lo que había escrito en el blog de unos amigos y al día siguiente tenía cientos de comentarios de gente que pensaba o había pasado por lo mismo que yo. A partir de ahí todo comenzó a tener sentido, hoy sigo compartiendo la mayoría de las reflexiones en mis redes sociales en las que me acompañan más de cuarenta mil personas.

- ¿ Cuáles son a su juicio, los errores más frecuentes en la búsqueda de la felicidad?

- Fundamentalmente, cuatro. No nos dedicamos activamente a ser felices. Confundimos la felicidad con sucedáneos como por ejemplo la acumulación de bienes materiales. Nos pasamos la vida aplazando la felicidad y no respetamos la ley de prioridades. A estos cuatro errores habría que sumarles otros factores que la limitan, como el miedo o la culpa. De todo esto hablaremos mañana

- ¿Qué significa para una persona que trabaja tanto las emociones la charla que ofrecerá mañana en Santa Ana Antzokia?

- Un verdadero reto. A pesar de llevar acumuladas muchas horas de charlas y de formación siempre siento un ligero cosquilleo las horas previas a enfrentarme a un auditorio. Lo curioso es que en este caso las horas se han vuelto días, por no decir semanas. Desde que surgió la posibilidad de ofrecer esta conferencia en Santa Ana no he dejado de sentir algo muy especial, seguramente fruto de la tremenda responsabilidad y el enorme privilegio de dirigirme por primera vez a mi familia, a mis amigos y a mis vecinos. Esta sensación se ha visto agrandada en los últimos días al conocer que muchos amigos y seguidores acudirán mañana desde varios puntos del país para acompañarme en Oñati. Desde aquí quiero expresar mi agradecimiento al Ayuntamiento de Oñati y a nuestro alcalde por este maravilloso regalo.

- «Sólo cuando comprendes que tu mayor enemigo eres tú mismo empiezas a ganar todas las batallas», es una de sus frases de cabecera, ¿verdad?.

- Es así, yo defiendo que es la actitud y no la preparación la que nos conduce al éxito. En mi opinión ningún pensamiento vive gratis en la cabeza de nadie, o te fortalece o te debilita. No hay pensamientos neutros. Por eso ante los retos de la vida es tan importante entender que factores como la habilidad o la preparación suman, pero tu actitud es un factor multiplicador. El día que interiorizas este concepto empiezas a elegir los pensamientos correctos, a crear el estado de ánimo necesario para enfrentarte a cada reto, a confiar en ti mismo y en tus posibilidades. Hay una frase de Henry Ford que resume muy bien esta filosofía: «Tanto si crees que puedes como si no, estás en lo cierto».

- Cuenta que su padre le decía siempre que «no es feliz quién más tiene, sino quien menos necesita». ¿Ha jugado la figura de su progenitor algún papel en el giro que le dio a su vida?

- Si, desde luego que sí. Es sin lugar a dudas la persona que más ha influido en mi manera de entender la vida. Recuerdo que en aquel verano de 2014 cuando me debatía entre volver a incorporarme al trabajo o iniciar esta aventura en el mundo del coaching, la reflexión que más veces me repetía era: asegúrate de que lo que estás buscando vale lo que estás perdiendo. Una reflexión que en el fondo no era sino una reinterpretación del mismo concepto que tantas veces escuché de mi aita.

- Defiende en su libro que lo más difícil no es empezar de nuevo, sino poner punto final a lo de siempre.

- El hábito es uno de los mayores enemigos de la felicidad. Vivimos con el piloto automático activado y esto hace que nos perdamos un montón de cosas cada día. Sencillamente no somos conscientes de lo que nos rodea. El otro día hice un curioso experimento. Estaba en un bar a mediodía y a mi lado se encontraba un chico comiendo un pincho de tortilla mientras revisaba el contenido de su smartphone. Cuando terminó le pregunté si la tortilla que acababa de comerse llevaba cebolla. Obviamente no me supo responder. Lamentablemente esta es la vida que llevamos muchos de nosotros, vidas con un alto nivel de ocupación y dependencia de elementos que no siempre nos aportan las dosis de satisfacción necesarias para tener una vida equilibrada. El problema es que todos tenemos que pagar facturas y no siempre se puede prescindir por completo de ese modo de vida, por eso cobra tanta importancia no perderse ninguno de estos momentos. El reto es vivir de manera consciente, arañarle a la vida unos minutos más de felicidad cada día. Es necesario desconectar ese piloto automático, bajarte de esa rueda de hámster en la que se ha convertido la vida. Y en este proceso lo más complicado no es empezar, es terminar con lo que llevas haciendo toda la vida.

- Asegura que tener buena memoria también consiste en saber qué se debe olvidar.

- Así es, tendemos a guardar en nuestro interior situaciones del pasado que nos hicieron daño y con cierta frecuencia nuestro 'disco duro' nos recuerda que continúan ahí. En ocasiones, basta una mínima aproximación a estos recuerdos para que nos cambie el gesto, el día y si la exposición a ellos es elevada puede tener consecuencias incluso más serias. Es importante que seamos conscientes de esta realidad. Algunas de las patologías más frecuentes de nuestro estilo de vida tienen que ver con situaciones de este tipo. En la mayoría de los casos la depresión sólo es un exceso de pasado y la ansiedad un exceso de futuro. Tenemos que aprender a vivir el presente, el ahora, a liberarnos de las mochilas que hacen que nuestra vida pese más de lo que debe. Todos tenemos dos teclas en nuestra cabeza: borrar y archivar. Para ser más feliz basta con usarlas con inteligencia y entender que el pasado sólo existe cuando tú piensas en él.

- Otra frase lapidaria es que «la vida es como es, no como nosotros nos empeñamos en verla. Sea cual sea la situación, existirán tantas versiones de la misma realidad como personas participen en ella, y todas tendrán razón. Su razón. Una razón tan cierta y legitima como la tuya...».

- Este es un aprendizaje obtenido en mi etapa como directivo. Una reflexión alcanzada tras analizar muchas horas de negociaciones que no llegaron a buen término. Aplicado a la vida cotidiana podríamos decir que cada uno valora las situaciones en función de sus creencias y valores. Y estas creencias y valores no tienen que ser los mismos para todos, por eso existen diferentes versiones de la misma realidad, todas ciertas, todas legítimas. Lo explicaré con un ejemplo: imagine que está viendo un atardecer, lo que usted percibe es que la luna le está ganado la batalla al sol. En el otro lado del mundo, una persona está mirando la misma imagen en ese preciso momento, la misma luna y el mismo sol, y percibiendo una realidad diferente, el sol le gana la batalla a la luna. Los dos tienen razón, es una misma realidad vista desde dos perspectivas distintas. La mayoría de los conflictos interpersonales tienen su origen en la contraposición de realidades, en la defensa a ultranza de 'mi punto de vista'. ¿Cuántas horas hemos perdido enfadados con nuestras parejas, amigos o familiares por la razón? Por no entender que, aun en aquello que consideramos indiscutible, siempre cabe otro punto de vista.

- Bob Marley ya dijo que nos pasamos la vida esperando que pase algo... y lo único que pasa es la vida, no entendemos el valor de los momentos, hasta que se han convertido en recuerdos. ¿Se ha inspirado en algún filósofo, músico o pensador para su libro?

- En ninguno en concreto y seguramente en todos de manera inconsciente. Hoy en día hay tanta información disponible en todos lados que el verdadero reto es ser tú mismo. Cuando decidí escribir '#TerritorioFelicidad' lo primero que hice fue aislarme de cualquier contenido que tuviera que ver con el desarrollo personal o la felicidad. Quería algo fresco, una visión personal, relatar experiencias y aprendizajes que pudiera defender en cualquier situación y en mi opinión lo único que puedes defender con garantías son las cosas que has experimentado por ti mismo.

- ¿Qué frase de su libro utilizaría para animar mañana a la gente a escucharle a Santa Ana?

- Que todos vivimos dos vidas y que la segunda empieza el día en el que te das cuenta de que sólo tienes una. Mañana es un buen día para empezar esa segunda vida.

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