Diario Vasco

Los colores del Aloña, en el Sáhara

Corazón rojillo. Los integrantes del equipo saharaui de fútbol de Mahbes con la equipación del Aloña.
Corazón rojillo. Los integrantes del equipo saharaui de fútbol de Mahbes con la equipación del Aloña.
  • Quince equipaciones, balones y bufandas visten al equipo de fútbol de Mahbes

  • Uno de los empleados de mantenimiento del campo de Azkoagain ha ejercido de embajador solidario entre su pueblo y el club

El Aloña ha echado raíces en el Sáhara occidental, en la daira de Mahbes, gracias a un saharaui que trabaja en labores de mantenimiento en el campo de Azkoagain con la empresa Bidebarri, y las pasadas navidades viajó a casa con un regalo sorpresa para sus vecinos : 15 equipaciones rojillas, balones para que disfruten su pasión futbolística, y bufandas. Un cargamento de ilusiones en forma de material deportivo para hacerles sentir que aunque siguen siendo refugiados en uno de los desiertos más inhóspitos del Planeta, no están solos, y el deporte y la solidaridad también pueden ir de la mano.

El fútbol es uno de los deportes por excelencia en los campamentos de refugiados del Sáhara Occidental, la mayoría de los futbolistas driblan y chutan directamente descalzos como puede apreciarse en la fotografía que ilustra esta información, pero viven su afición con enorme ilusión, y las equipaciones fueron recibidas con gratitud.

El embajador de la operación se puso en contacto con la directiva rojilla para ver si podían facilitarle alguna equipación para vestir al equipo de su localidad natal, y el Aloña ha demostrado que hay muchas formas de ser solidario, y que un pequeño gesto puede significar mucho a miles de kilómetros. Porque el deporte no es solo competición, es mucho más. Es la vía de transmisión de valores como la solidaridad, el trabajo en equipo, el esfuerzo, el respeto, la superación o la vida sana, válidos tanto aquí como en cualquier lugar del planeta.

Para el Aloña como club es gratificante llegar a chicos que lo necesitan y que sin duda, sabrán sacar el máximo partido, nunca mejor dicho a las equipaciones, y los balones donados. Gracias a la solidaridad en el deporte, los colores rojillos se han hecho un hueco en el corazón del Sáhara.

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