Diario Vasco

San Martin Egoitza, cuatro décadas al servicio del bienestar de los mayores

Primera piedra. La puso el 1 de enero de 1969 la hermana de la Caridad Paulina Ocariz.
Primera piedra. La puso el 1 de enero de 1969 la hermana de la Caridad Paulina Ocariz. / PLAZAOLA
  • Abrió sus puertas el 25 de octubre de 1975 con veintiún inquilinos y en la actualidad tiene 83 plazas

  • A partir de hoy se viste de fiesta con una semana especial de citas socio-culturales

Cuatro décadas, concretamente 42 años, ese es el tiempo que lleva San Martin Egoitza al servicio del bienestar de los mayores, lo cual significa acumular un enorme capital humano y social que se intenta reconocer y abrir al pueblo con la denominada 'Semana del Mayor'.

Mucho ha llovido, y no solo literalmente, desde que el 25 de octubre de 1974 las instalaciones de San Martín abrieran sus puertas con 21 inquilinos. En la actualidad, oferta 83 plazas, y cada vez se centra más en la atención de los mayores dependientes, mientras que para los autónomos se trabajan fórmulas como el Centro de Día, la asistencia a domicilio o los pisos tutelados.

Los tiempos han cambiado pero el espíritu y la labor del centro construido con las aportaciones económicas de los oñatiarras, sigue siendo el cuidado a los mayores. Y, por eso, apartir de hoy y hasta el viernes, los ancianos de la Residencia serán los protagonistas de un programa de ocio y actividades que anualmente se convierte en homenaje. Actuaciones músicales, bailes, meriendas, eucaristías, la tradicional castañada y la comida popular dan vida a un singular programa que sirve para acercar a los residentes del centro a distintos colectivos socio-culturales del municipio.

Unos días muy especiales

Desde la primera edición, hace ya treinta años, la comunidad de la Residencia, con el apoyo de los miembros de la Junta Rectora, ha buscado con estas jornadas la comunicación y el encuentro de los residentes de San Martin Egoitza con los diversos estamentos culturales y sociales del pueblo. El centro se viste de fiesta para animar a sus inquilinos y abrir de paso las puertas de la Residencia a todos los oñatiarras.

La 'Semana del Mayor,' ilustrada este año con las fotos de juventud de cinco residentes actuales, se abre hoy a las 13.00 horas con una eucaristía y música. El primer colectivo invitado es el coro parroquial, que amenizará una misa muy especial, a cuyo término se celebrará la primera reunión gastronómica especial de la semana. La celebración de familiares e internos suele convertir este día en uno de los más entrañables.

Tras la jornada inaugural los actos se sucederán hasta el próximo viernes en un clima festivo. El lunes, la animación correrá a cargo de los alumnos de Musika Eskola, que ofrecerán un recital a partir de las 18.00 horas. Participarán el grupo de acordeones, el de violines, el de guitarra, los txistularis y, como novedad, el de bandurria.

El martes, el testigo pasará a los bolos y las castañas a partir de las 16.30. Ya el miércoles, en el ecuador de la semana, cita festiva con Oñati Abesbatza, seguida de una animada merienda-cena; y el jueves bingo especial por la mañana y actuación de los dantzaris-txikis de Oñatz a las 18.30 horas. El viernes, la despedida correrá a cargo del grupo de baile de Pake Leku que ofrecerá una exhibición de su variado repertorio desde las 17.30 horas.

El derribo del antiguo hospital

La decisión de construir la Residencia en San Martín vino del establecimiento del Instituto de Enseñanza Media, primero en las dependencias de la antigua Universidad y después en el nuevo edificio construido en el solar adyacente. El acuerdo se adoptó en una asamblea popular celebrada en el desaparecido cine Aloña y no estuvo exenta de polémica, pues un sector se negaba a derribar el antiguo Hospital sin contar con una nueva residencia.

El Ayuntamiento y el Estado se hicieron cargo de «los gastos referentes a la compra del pabellón de Guereca, derribo de éste, así como del viejo Hospital, construcción del nuevo Instituto, de una pista polideportiva, de un grupo de 16 escuelas nacionales para niños, de 16 viviendas para maestros y las urbanizaciones correspondientes a los mismos». La comisión popular nombrada al efecto se comprometió, a su vez, «a la construcción de la Residencia San Martín y del nuevo Colegio de la Milagrosa para niñas en la plaza de Santa Marina», en la actualidad sede de los alumnos de secundaria de Elkar Hezi.

La inauguración oficial de la Residencia se celebraba el 25 de octubre de 1974 con veintiún inquilinos. Hasta entonces y tras la demolición del antiguo Hospital, ésta estuvo provisionalmente en Etxaluze entre 1966 y 1974. Para su adecuación se invirtieron 750.000 pesetas, cediendo los padres Agustinos el edificio gratuitamente.

Al principio se barajó construir la nueva Residencia en la misma Casa Etxaluze, incluso en Errekalde, en el polígono Akelena, pero al final las autoridades optaron por terrenos cercanos al parque de San Martín. La primera piedra la puso el 1 de enero de 1969 la hermana de la Caridad Paulina Ocariz y las obras se prolongaron por cinco años.

Desde su puesta de largo la Residencia ha sufrido notables transformaciones, sobre todo en los años 90. Como consecuencia de ello, Oñati dispone de un centro en donde, quien lo necesita, por las circunstancias que fueren, encuentra un segundo hogar, ofreciéndosele las suficientes comodidades de habitabilidad, sana y variada alimentación y servicios higiénicosanitarios. Si añadimos a esto el trato y la asistencia a los ancianos acompañados del necesario afecto, cariño y comprensión, nos encontramos ante una institución que viene cumpliendo una misión y un servicio actualizados a las necesidades actuales.

La creación del Centro de Día en los bajos de la propia Residencia y la rehabilitación integral del edificio que culminó con la apertura de una unidad psicogeriátrica pionera, permiten a gente como Regino Biain (que fue su administrador durante 36 años, y no falta en la foto de colocación de la primera piedra que ilustra esta información) o las hermandas de la caridad (que siguen al pie del cañón) estar orgullosos de la semilla plantada recogiendo el espíritu de la 'junta de la Beneficiencia del Hospital' que ya trabajaba políticas sociales en el XIX y hunde sus raíces en el siglo XV.

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