Diario Vasco

El 'árbol de Gernika' está como un roble

Vuelta a la normalidad. Los niños vuelven a jugar a su alrededor y el sábado retorna el mercadillo.
Vuelta a la normalidad. Los niños vuelven a jugar a su alrededor y el sábado retorna el mercadillo. / MARIAN
  • Según el especialista Gabriel Iguiñiz «muestra signos de haber pasado una crisis de vitalidad hace unos 10 o 20 años, quizá por una actuación en el suelo»

  • La exploración y actuaciones realizadas permiten afrontar «con cierta tranquilidad» los próximos años

El pronto centenario 'Árbol de Gernika' de los jardines de la plaza no tiene ninguna enfermedad de gravedad que ponga en riesgo su salud ni la seguridad de los viandantes. Está, valga la redundancia, «como un roble», así que su entorno vuelve a ser transitable, y el sábado el semanal mercadillo de venta ambulante volverá a la plaza. Las curas y pequeñas amputaciones realizadas por el consultor en arbolado urbano Gabriel Iguiñiz, en el 'chequeo médico' al que fue sometido el pasado día 7, le permiten «afrontar con cierta tranquilidad el momento actual y los años próximos».

Al parecer, el último achaque que padeció (la rotura de una de las grandes ramas principales a unos 9 metros de altura) se debió a una herida originada en 2008. En el informe Iguiñiz destaca que «en el tramo desgarrado se observa muy claramente que la mayor parte de la sección de la rama estaba muerta, y que solo una pequeña parte seguía viva. Contando los anillos de crecimiento, se comprueba que la herida que originó el problema se produjo hace 8 años» explica.

Tras examinar la problemática en el propio árbol, el especialista apreció «una gran herida vieja, que el roble había cerrado en gran parte, pero no completamente». La zona de madera muerta había provocado la incapacidad de la rama de sostener su peso, es decir el defecto que ocasionó la caída de la rama, mientras que la zona viva seguía alimentando el follaje y dándole una apariencia sana.

Dado que la corteza de un roble es muy resistente a la pudrición, Gabriel realizó en cada rama principal una pequeña erosión «hasta llegar a ver la parte subcortinal (floema) para ver si esa parte está viva o no». Según detalla en el informe entregado al ayuntamiento «esta pequeña herida no supone ningún daño para el árbol y con ello confirmamos que la zona tiene vida, y la madera está en buen estado». Así, ha podido comprobar que «todas la ramas principales están en buen estado».

La exploración completa de la copa permitió además hallar y eliminar una rama muerta de 20 centímetros de diámetro, así como otras ramas de diámetros inferiores, en un número e importancia que el especialistas valora como «normal» y que fueron eliminadas .

También se efectuó « un corte limpio» del tocón de la rama que se rompió, «que el árbol tendrá más fácil para cerrar» y se halló «una lesión importante en la base de una de las ramas principales que obligaron a reducir el peso que soportaba, cortando varias ramas de esta parte y reduciendo altura y longitud».

No existe el riesgo cero

«Es un árbol importante en sí mismo (independientemente de su origen y valores simbólicos) -explica Iguiñiz- con un porte importante, y en un relativo buen estado». Eso sí, deja claro que «en todo árbol (y más uno grande) no existe el riesgo cero, lo mismo que en la carretera, la cirugía, etc. Es nuestra obligación vigilar y actuar para que ese riesgo sea mínimo, pero nunca podremos llegar a la seguridad total» resalta en el informe.

El asesor arborista también explica en su diagnóstico que el vetusto ejemplar «muestra signos de haber pasado una crisis de vitalidad hace unos 10 o 20 años, quizá en relación con una actuación en la pavimentación del suelo de la cual parece estar recuperándose.

A este respecto recuerda que «en este árbol, lo mismo que cualquiera que se quiera conservar con cierto interés, debe evitarse cualquier actuación en el suelo en un amplio (muy amplio) espacio bajo la copa y más lejos. Frecuentemente olvidamos que medio árbol está bajo el suelo, y en una posición lo más cerca posible a la superficie» concluye.

Con el estudio sobre la mesa, y la tranquilidad de que el 'gernika oñatiarra' no comparte la mala salud de algunos de los ejemplares de la histórica prole repartida por el mundo, el roble de los jardines de la plaza se prepara para celebrar en óptimas condiciones su 100 cumpleaños. Tras pasar por la consulta médica, o mejor dicho recibir dos visitas hospitalarias a domicilio, un reconstituyente 'lifting' y algo de cirugía, le permiten encarar los últimos meses de su primer siglo de vida en plenas facultades.

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