Diario Vasco

'Lekaixoka!' será el lema del Kilometroak

Fiesta . En sintonía con el eslogan, Zubikoa se llenó ayer de alegría con música, bailes, teatro y proyecciones referentes a los 50 años de historia de Txantxiku.
Fiesta . En sintonía con el eslogan, Zubikoa se llenó ayer de alegría con música, bailes, teatro y proyecciones referentes a los 50 años de historia de Txantxiku. / MARIAN
  • Teatro,música y coreografías presentaron la fiesta de las ikastolas y recorrieron los 50 años de historia del centro

  • El presidente de Txantxiku ikastola, Aitor Guridi, hizo entrega simbólica del testigo al alcalde, Mikel Biain

Por irrintzi o grito de alegría típico de fiestas, romerías y convocatorias, entre otros adjetivos, se puede traducir el localismo 'Lekaixoka!' que será la seña de identidad de la edición 2017 de un Kilometroak que aspira a dejar huella. El que podría ser el ancestro más antiguo de los sms y whatshaps del siglo XXI, el grito cuyo origen se sitúa en la necesidad de comunicación natural entre los valles de Euskal Herria, busca simbolizar la tradición, el júbilo, y la identidad de una fiesta que dejó impronta en Oñati en 1989 y regresa en una fecha redonda: coincidiendo con el 50 aniversario de Txantxiku Ikastola.

«En la base de la palabra 'lekaixua' están la idea de la comunicación y el trabajo comunitario y como nosotros surgimos y seguimos creciendo en auzolan, hemos querido que sea también la base del Kilometroak. El logotipo simula un gráfico de sonido, y al mismo tiempo una cordillera montañosa, por eso es verde, haciendo una referencia explícita a la naturaleza», explicó anoche en la multitudinaria presentación celebrada en Zubikoa el director de Txantxiku, Zigor Ibarzabal..

El viaje que desembocará en la gran fiesta de las ikastolas del 24 de septiembre arrancó oficialmente con la puesta de largo del lema y el logotipo, así como el traspaso simbólico del testigo de la fiesta de la Ikastola al pueblo en un acto lleno de sorpresas y emociones en el que una obra de teatro recorrió el medio siglo de historia de Txantxiku.

Más de 120 personas de la comunidad educativa (alumnos , exalumnos, profesores, padres...) representaron retazos de la trayectoria de un centro que dio sus primeros pasos en 1967 con 28 alumnos y una profesora, y en la actualidad tiene 980 estudiantes y 85 trabajadores. Coreografías, pasacalles, una txaranga, las voces de Ganbara y las danzas de Oñatz, articularon un irrintzi comunitario. Así, 'lekaixoka', Txantxiku y Oñati ya tienen el signo, la imagen que será el grito de guerra del KMK.

La onda o el gráfico de sonido luce ya en las ropas de la fiesta, que también se dieron a conocer y a partir del lunes podrán adquirirse en la tienda habilitada en la antigua casa Egaña 'Hankaluze', de lunes a jueves de 17.00 a 20.00 horas, viernes de 10.00 a 13.00 y de 17.00 a 20.00, y los sábados de 10.00 a 13.00.

De la ikastola al pueblo

Desde el primer día y hasta el objetivo final, cuando miles de personas ocupen la villa, Txantxiku Ikastola quiere hacer sentir la fiesta como algo propio de todos los oñatiarras. Por eso, el presidente de la ikastola Aitor Guridi hizo entrega simbólica del testigo que recogió el 2 de octubre en Bergara al alcalde Mikel Biain. 'Txisto' mantuvo un peculiar diálogo con la talla de madera y le invitó a pasar el año «en la casa más elegante de Oñati, el ayuntamiento». Biain mostró su agradecimiento a «todos quellos padres que en tiempos difíciles tomaron la decisión de educarnos en euskera» y tuvo palabras de elogio al espíritu del Kilometroak de 1989. «No tengo duda de que con la colaboración de todos, Oñati volverá a sacar un bikain» concluyó.

KMK cumplirá en Oñati su cuarenta y una edición desde aquella primera apuesta de 1977 en Beasain-Lazkao de la mano de Txantxiku, que persigue un doble objetivo social y económico. El primero para incidir en la diversidad , la igualdad y el trabajo comunitario, y por otro, como colchón para afrontar las obligaciones contraídas con las obras de remodelación del centro para la implantación del modelo educativo 'Pedagogía de la confianza'. Aunque faltan todavía diez meses para la gran fiesta, la maquinaria organizativa ya está a toda marcha, y el acto de ayer fue el reflejo de la ilusión que genera la anual fiesta itinerante que regresa a Oñati 28 años después.

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