Diario Vasco

'Chequeo médico' al árbol de Gernika

Acotado. Todo el perímetro del frondoso roble ha sido vallado de momento, por precaución.
Acotado. Todo el perímetro del frondoso roble ha sido vallado de momento, por precaución. / MARIAN
  • La zona que cobija el ya casi centenario ejemplar se mantendrá acordonada, a la espera de lo que dicten los especialistas

  • El Ayuntamiento va a encargar un estudio para valorar su estado de salud y el riesgo de caída de ramas

Saber si la caída de ramas, que de un tiempo a esta parte sufre el pronto centenario 'gernika oñatiarra', es fruto de simples achaques, una enfermedad más seria, o no hay nada por lo que preocuparse. Ese es el objetivo del 'chequeo médico' que el Ayuntamiento ha decidido realizar al vetusto roble de los jardines de la plaza. Ya ha recibido el presupuesto de un consultor de arbolado urbano, y está a la espera de una segunda propuesta por parte de otra empresa especializada, para adjudicar la exploración que dictamine el tratamiento a seguir.

El frondoso ejemplar está en un área de bastante tránsito, junto al espacio de juego y recreo infantil del entorno del frontón descubierto, y para prevenir cualquier disgusto, el consistorio ha optado por la prudencia y hasta que llegue el informe médico, mantener acordonada la zona. Más vale prevenir que lamentar dice el refranero, así que hasta recibir el «alta médica» seguirá «en aislamiento» y como en el hospital se requiere a la gente «respetar» la zona acotada.

El hecho de que sea un ejemplar histórico, que casualmente el 2 de febrero cumplirá 100 años ha llevado al gobierno municipal a consultar a un especialista en lugar de podarlo sin más. Y es que el árbol es un auténtico monumento con raíces, retoño original del histórico símbolo de las libertades del pueblo vasco.

Hace casi un siglo, el 27 de enero de 1917 el pleno del Ayuntamiento acordaba trasplantar un retoño del árbol de Gernika en el área ajardinada de la Plaza para «simbolizar el respeto de los oñatiarras a los Fueros y al árbol donde se juraban los mismos». Y pocos días en la festividad de la Candelaria, se celebraba la citada plantación tras la misa mayor con asistencia, según las crónicas de la época, «de todas las autoridades religiosas y civiles, colegios y escuelas y numeroso público».

Fue una fiesta «por todo lo alto» que tuvo a dos niños como protagonistas: José Mari Gomendio y Ángel Ortiz, encargados de plantar con sus manos el árbol que fue bendecido por el entonces párroco Ladislao Sagastizabal. Mucho ha llovido desde entonces, y no solo literalmente, y el ejemplar ha gozado de mejor salud que muchos de sus 'hermanos' esparcidos por el mundo.

Los hijos del 'árbol sagrado' están repartidos por toda Euskal Herria; pero además, obedeciendo al espíritu de la canción compuesta por Iparragirre en el siglo XIX, que en uno de sus versos dice: 'eman ta zabal zazu munduan frutua' (da y extiende tu fruto por el mundo), el roble también ha desplegado sus raíces por lugares emblemáticos de todo el planeta, y así podemos encontrar retoños en muchos países de Sudamérica (Argentina, Colombia, Uruguay, México, etc.), o más cerca, en Europa, en Roma, en el corazón de la ciudad eterna. También hay un retoño en el campo de concentración de Gurs (Francia) como homenaje a los vascos allí recluidos tras la guerra civil, o en Nairobi, en colaboración con la premio nobel de la paz: Wangari Maathai, o incluso en la zona cero de Nueva York, por poner unos ejemplos.

Monumento con raíces

Los orígenes del histórico símbolo de la soberanía vasca se sitúan en el siglo XIV, y desde entonces el Árbol padre y sus descendientes han sobrevivido a todo tipo de vicisitudes, incluido el devastador bombardeo que arrasó Gernika en la guerra civil y que inspiró a Picasso en su famoso cuadro.

La tradición sitúa el siglo XIV como época de nacimiento del árbol más antiguo documentado, el llamado 'Árbol Padre'. Éste murió en 1742, y en su lugar plantaron el llamado 'Árbol Viejo', cuyo tronco puede verse aún en el recinto de la Casa de Juntas . Sin embargo, éste también fallece en 1860, y es sustituido por el 'Árbol Hijo'. El 20 de abril de 2004 muere, y es reemplazado el 25 de febrero de 20 05 por uno de sus retoños nacido en 1986. Tuvo también corta vida porque el 2 de marzo de 2015 fue sustituido por otro nacido el año 2.000 proveniente de una bellota del anterior roble.

Frente a los achaques del árbol de la Casa de Juntas, el ejemplar oñatiarra, ha presumido hasta ahora de buena salud, luciendo magestuoso en los jardines de la plaza, pero su historial familiar y los últimos 'achaques' recomiendan un 'chequeo' en condiciones, así que se prepara para pasar por el hospital, o mejor dicho recibir visitas hospitalarias a domicilio con el objeto de festejar saludablemente su 100 cumpleaños.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate