Diario Vasco

Pañuelos y tambores saludan la fiesta

La fiesta de presentación de los bebés nacidos desde las pasadas fiestas  que recupera la tradición 'Atsolorra' celebró su cuarta edición en el Ayuntamiento con 111 invitados y la tradicional foto de familia.
La fiesta de presentación de los bebés nacidos desde las pasadas fiestas que recupera la tradición 'Atsolorra' celebró su cuarta edición en el Ayuntamiento con 111 invitados y la tradicional foto de familia. / FOTOS MARIAN
  • 'Atsolorra' y la tamborrada infantil calientan motores para los inminentes sanmigeles

Ya solo quedan tres días para que la bajada del txantxiku descorche la alegría, pero en la calles ya se palpita la fiesta, y los niños fueron ayer unos excelentes embajadores de lo que se avecina. El anual redoble de ilusiones infantiles y la imposición del pañuelo festivo a los bebés nacidos desde los pasados sanmigeles convirtieron a los más txikis en los grandes protagonistas de la jornada.

Al mediodía se celebró 'Atsolorra', el rito vasco para dar la bienvenida a la madre y su bebé después del parto. Estaban invitados al salón de plenos 111 «txantxikis», todos los bebés nacidos entre los sanmigeles de 2015 y 2016, y los protagonistas del evento se portaron como auténticos campeones. Una a una, las criaturas recibieron de los concejales el pañuelo de cuadros azul y blanco, para luego posar juntos en la escalinata del Ayuntamiento.

«Os deseamos una vida feliz y saludable y que crezcáis en una sociedad igualitaria» les dijo el alcalde Mikel Biain tras explicarles los orígenes de la tradición y la circunstancia de que ayer también se celebrase 'Egun morea'.

Y precisamente la batukada feminista fue la primera en hacer sonar los tambores por las calles antes del multitudinario desfile infantil, Abanderadas y abanderados de las sociedades, cocineros, tamborreros, barrileros y algunos niños disfrazados paseaban al atardecer su garbo y desparpajo a golpe de palillo, mientras emocionados familiares, cámara en mano, filmaban y fotografiaban todo con devoción.

A las 5.30 de la tarde, decenas de grupos comenzaban a agolparse en Santa Marina con sus batutas, banderas y barriles en mano impacientes a la espera del comienzo del desfile. Emoción, nerviosismo, impaciencia, cualquiera que fuera el sentimiento vivido por los más pequeños de la casa minutos antes de la tamborrada, se tradujo después en un divertido y colorista desfile. Todo un escaparate de emociones y entusiasmo que terminó en la plaza con los abanderados y abanderadas en el balcón consistorial. Esa fue una de las novedades del desfile. Pero no la única, por primera vez no desfilaron iñudes, ni la comparsa de cocineros con sus utensilios de cocina, y sí lo hizo un nueva compañía mixta de barrileros ataviada de blanco y con coloristas chalecos.

Tras romper filas, el testigo paso a los txorimalos. Hoy, el maratón de citas del preludio festivo continúa con el certamen de perros, el concurso de pintura, el recital de la banda, la caravana de coches antiguos, los bolos y el desfile de comparsas de gigantes y cabezudos.