Diario Vasco

Hallan recetas del siglo XVIII y pinturas en las vigas de la reformada farmacia Juldain

Dentro de las grietas. Los huecos dejaban ver yeso descompuesto y estropeado y al tirar de él, empezaron a aparecer trozos de papel.
Dentro de las grietas. Los huecos dejaban ver yeso descompuesto y estropeado y al tirar de él, empezaron a aparecer trozos de papel.
  • Creen que las utilizaron para rellenar las grietas y que quedase una superficie plana sobre las que pintar

  • Han decidido dejar los travesaños a la vista para hacer un guiño a la historia del local y las antiguas boticas

Las obras de reforma y ampliación de la Farmacia Juldain han traído consigo una sorpresa de esas que no se dan todos los días. Se han descubierto pinturas y documentos antiguos de botica, el más antiguo de 1786. En ellos aparecen apuntes

de por lo mínimo dos farmacéuticos, con compuestos o fórmulas medicinales de laboratorio.

La caligrafía de la época y el paso del tiempo (estaban rejuntadas con yeso) hace que algunas recetas resulten difíciles de descifrar, pero hay otras, como una extendida en 1789 por el facultativo Lecumberri a Ana Otalora de Echeverria que suponen un viaje en el tiempo, cuando eran los propios farmacéuticos los que elaboraban los medicamentos.

Desde extracto de hipericum, a compuestos de jabón alcanforado, como puede leerse en algunas de las anotaciones que pronto serán expuestas en un cuadro.

El hallazgo se ha producido en el transcurso de las obras de ampliación de la farmacia emplazada en el corazón del casco histórico oñatiarra, en Kale Barria. Su actual propietaria, Lorea Juldain, adquirió el negocio a la familia Galarza en 1999, y este verano se ha embarcado en una ambiciosa rehabilitación, que además de los consabidos quebraderos de cabeza, le ha regalado una bonita sorpresa.

«La idea era hacer un foseado con pladur, pero al descubrir las pinturas, decidimos dejarlas vistas. Es una forma de mostrar también un pedacito de la historia de Oñati, ya que durante casi tres siglos ha habido farmacias en este local, Juldain, Galarza, Yurrita, Zututuza...», explica en el mostrador del recién reinaugurado establecimiento que ha duplicado su superficie de 100 a 200 metros cuadrados.

La más antigua data de 1786

Los que hallaron el 'tesoro' que ha permanecido más de doscientos años escondido entre vigas fueron la arquitecta y diseñadores de Iniu design. Zaloa Martínez estaba limpiando los travesaños que habían quedado descubiertos al romper el pladur del antiguo establecimiento cuando se percató de que algunos tenían pinturas. Las grietas dejaban ver yeso descompuesto y estropeado y al tirar de él, empezaron a aparecer trozos de papel.

«Nuestra humilde hipótesis, tanto la de Arsenio Martínez como la mía, es que quisieron rellenar los huecos de la viga para que quedase una superficie plana sobre la que pintar y lo hicieron con hojas sueltas que encontraron por la farmacia, rejuntando las mismas con yeso», explica la arquitecta que ha acometido la rehabilitación y que enseguida llamó a Lorea para comentarle el 'descubrimiento'. Al parecer es habitual en obras meter papeles o periódicos para rellenar los huecos de las grietas de la madera.

Dejar las vigas vistas retrasaría la obra, pero Zaloa y Lorea coincidieron en que merecía la pena compartir con la gente ese inesperado regalo del pasado, y pese a que los plazos estaban muy apurados, han cumplido el objetivo de abrir en fecha dejando las vigas al descubierto. Sacaron medio centenar de 'papelitos', y según las pesquisas realizadas el más antiguo dataría de 1786, aunque no se han abierto todos.

«Los que estaban más compactos por el yeso no los quise abrir por si se rompían, por lo que pudiese darse el caso de que entre ellos hubiese alguno más antiguo» relata Martínez. Además no salieron todos al limpiar, por lo que algunos permanecen aún en las vigas de la farmacia, ocultos tras los dibujos.

Juldain ha estrenado etapa, recuperando un pedacito del pasado farmacéutico oñatiarra.