Mural a los montañeros fallecidos

Lema. El mural de 450 metros cuadrados de superficie está presidido por el lema udalatxzale de 'Jan da lo'.
Lema. El mural de 450 metros cuadrados de superficie está presidido por el lema udalatxzale de 'Jan da lo'. / OLIDEN

Muralart terminó ayer el mural ideado por el Ayuntamiento y Besaide para el ferial

KEPA OLIDEN ARRASATE.

Solo en aplicar el verde, que constituye el color de fondo del mural, han consumido cien litros de pintura. Kepa Altube, Danel Goikolea, Lexuri Doyague y Joana Manzisidor, artistas de la asociación Muralart, han empleado seis días en dibujar y colorear el gigantesco mural que honra la memoria de los mendizales fallecidos en la práctica del montañismo.

El mural de 450 metros cuadrados de superficie embellece el hasta ahora tan antiestético paredón de hormigón que contiene la ladera trasera del ferial, entre el edificio escolar y el bloque del cine Amaia.

Corría el mes de marzo cuando el ayuntamiento decidió adornar este feo paredón con un mural dedicado a los montañeros fallecidos. La alcaldesa María Ubarretxena explicaba que «contactamos con el club de montaña Besaide y con los artistas de Muralart para materializar la idea». Ambas asociaciones recogieron el guante lanzado por el consistorio y pusieron en marcha el proceso que ha desembocado en el impresionante mural terminado ayer.

Entre las 4 o 5 propuestas bosquejadas por Muralart, Besaide se decantaba finalmente por el diseño que delinea sendas cumbres que emulan a un tiempo botas de montañismo y ofrendas florales a los montañeros fallecidos.

Un gran lema con el texto 'Jan da lo' preside el mural. Danel Goikolea precisaba que alude a la voz que tradicionalmente se lanzaba durante la búsqueda de montañeros extraviados en la niebla. Antes de que se extendiera el uso de silbatos o la moderna tecnología como gps o teléfonos móviles.

Su origen, añadía Goikolea, se atribuye a una leyenda semejante a la de Mateo Txistu y protagonizada por un antiguo cura del barrio de Udala que, consumido por su pasión por la recolección de susas (zizas), abandonó el altar en plena misa un día viendo que se daban las condiciones óptimas para la proliferación de este preciado perretxiko y para evitar que nadie se le adelantara en sus 'susalekus' secretos. En castigo, el cura se perdió para siempre en la niebla que le sorprendió cuando corría a por las susas, y se dice que aún se escuchan sus llamadas al grito de 'jan da lo' durante los días de niebla.

Por otro lado, se reproduce asimismo el mapa de situación existente en la cumbre de Udalatx en la antesala del 46 aniversarios de la inauguración de sus cruces.

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