Dos joyas de la prehistoria alavesa se exhiben en el Museo Arqueológico

Cajas de cerámica excisa halladas en el poblado de La Hoya. /
Cajas de cerámica excisa halladas en el poblado de La Hoya.

Las dos cajitas halladas en el poblado de La Hoya, en Lagurardia, son de ámbito celtibérico y están datadas entre los años 450 y 250 a. C.

SERGIO CARRACEDO VITORIA.

Dos joyas de la prehistoria alavesa se exhiben desde este miércoles en una amplia exposición en el Museo Arqueológico Nacional con motivo de su 150 aniversario. Se trata de dos pequeñas cajas halladas en el poblado celtibérico de La Hoya, en Laguardia, durante las excavaciones arqueológicas realizadas entre 1973 y 1989. Las denominadas 'Cajitas de La Hoya', realizadas en arcilla, están datadas entre los años 450 y 250 a. C. y lucirán hasta el 1 de abril en la muestra 'El poder del pasado. 150 años de arqueología en España', que pretende homenajear a la historia y a la evolución de la ciencia arqueológica en los últimos 150 años, vista a través de una extraordinaria selección de 150 piezas.

Estos dos ejemplares, depositados en el Bibat Museo de Arqueología de Álava, pertenecen al tipo de cerámica excisa, técnica de decoración que consiste en extraer parte de la superficie antes de la cocción formando un diseño en bajo relieve. El director de las excavaciones arqueológicas del yacimiento de La Hoya, Armando Llanos, ha expresado su satisfacción por la inclusión de estas piezas en la muestra. «Me parece estupendo que se hayan seleccionado estas cajas, algún valor les han visto, aunque el valor no es la pieza en sí, sino el conjunto, el hecho de que en un poblado aparezcan tantas», ha explicado. «Una cerámica modelada la haces en un momento, pero con todas las excisiones a punta de navaja o de espátula tiene su valor. Estéticamente son bellas en sí mismas», indica este arqueólogo que recuerda que «es el mismo concepto de pieza que las 'kutxas' o arcas vascas, pero en pequeño. Recuerda algo», ha aclarado.

Este tipo de cajas «de ámbitos celtibéricos aparecen también en la meseta, pero con algunas diferencias. En la meseta tienen un asa en el lado estrecho, adornada con cabeza de bóbidos». Las de La Hoya son «lisas con adornos», pero no sólo aparecieron una o dos, como en otros yacimientos, sino que «aparecieron en abundancia, unas seis cajas o restos de ellas», todas ellas del tamaño de la palma de una mano. «Cerca de Nájera han aparecido cajas similares, pero de grandes dimensiones. Están expuestas en el museo de Nájera», indica Llanos.

«En ámbito doméstico»

Armando Llanos, que es presidente del Instituto Alavés de Arqueología, recuerda bien el lugar exacto en el que hallaron estas pequeñas arcas. «Cajas de estas aparecieron en varias campañas entre el 73 y el 89. La primera fue sobre el umbral de una casa, apareció justo al comenzar una excavación, en la misma puerta de entrada». Aunque «varias están completas, de otras sólo aparecieron fragmentos».

En el poblado celtibérico de Laguardia «la mayoría de estas cajas surgieron en contextos domésticos, mientras que en otros yacimientos aparecen en diferentes lugares, sin una rutina de situaciones, o en necrópolis». Respecto a su uso, este arqueólogo destaca que «hay muchas opiniones, que defienden que eran saleros, que eran utilizadas para contener cenizas u otras sustancias, pero no se sabe con certeza».

Dos piezas guipuzcoanas

Además de las dos cajas de La Hoya, otras dos joyas de la arqueología vasca han viajado a Madrid para permanecer en esta exposición eventual hasta el 1 de abril. Una de ellas es un arpón de Urtiaga hecho con asta de cérvido datado en 14.550-8.850 a. C., del Yacimiento de Urtiaga de Deba y, la segunda, una varilla paleolítica de Ezkuzta en Azpeitia, de asta de ciervo o reno del 12.000 a. C.

La exposición pretende celebrar el proceso de construcción de la arqueología española, del Museo Arqueológico Nacional (MAN), pero también del nacimiento de la red de museos arqueológicos españoles, indican desde la organización de la muestra.

La muestra, comisariada por Gonzalo Ruiz Zapatero, catedrático de Prehistoria de la Universidad Complutense de Madrid, recorre siglo y medio de historia a través de una extraordinaria selección de 150 piezas, auténticos tesoros de la arqueología española procedentes de alrededor de 70 museos, instituciones y colecciones privadas que de manera entusiasta han prestado algunas de sus joyas más preciadas, iconos de sus respectivas sedes, bienes culturales que representan todo el territorio nacional y diversos contextos culturales.

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