La Virgen lactante de Elizamendi se festeja este domingo en Angiozar

Angiozar. Curiosa pieza de la Virgen lactante de Elizamendi. / MIKEO
Angiozar. Curiosa pieza de la Virgen lactante de Elizamendi. / MIKEO

La bendición de niños y embarazadas es en la misa del mediodía, y después, payasos. El programa arranca a las 11.30 horas con una kalejira de trikitilaris desde el centro de Angiozar hasta el barrio de Mainddao

JUAN A. MIGURA BERGARA.

El domingo en la ermita de Elizamendi en Angiozar al mediodía se reproducirá la costumbre de bendecir a los recién nacidos y las embarazadas en el templo que alberga una curiosa imagen de la Virgen lactante. Esta antigua tradición ha reunido históricamente, el 25 de marzo, a vecinos de Angiozar, Bergara y Elgeta, y aún se mantiene viva aunque no sea un encuentro masivo.

Todo se pondrá en marcha en el casco de Angiozar a las 11.30 horas con una kalejira, tras la diana, que subirá hasta Elizamendi, enclavada en barrio de Mainddao, junto a la carretera a Asentzio. La ceremonia religiosa, desde las 12.00 horas, en la que cumplimentará la tradición. A la salida, una actuación de los payasos Potx eta Lotx, los txantxikutarras Iosu Zubia e Itziar Arkauz lanzados a hacerse un hueco entre los de las narices rojas. Después, para cerrar, lunch y romería. Los actos los organiza Angiozar Bailarako Batzarra en colaboración con el Ayuntamiento.

Singularidad de la imagen

Como recoge el bergarés Emilio Múgica Enegotegui en un artículo, es una imagen del siglo XVII, en la que María aprieta su pecho izquierdo para alimentar a un niño desnudo y sentado sobre su mano derecha.

Así mismo los franciscanos Lizarralde y Anasagasti describieron la imagen como «grupo sublime, de estampa típicamente humana, elevada a recato de pudorosa unción. Resulta ser una de las imágenes marianas más originales y valiosas de Gipuzkoa, con su inefable dulzura».

Elizamendi, a tenor de la investigación del sacerdote bergarés José Luis Aperribai -'Breve historia de la Antigua Elgeta', localidad a la que perteneció la pedanía hasta 1927-, «fue probablemente uno de los primeros núcleos religiosos del lugar y por tanto de los más importantes, y como ejemplo, el hecho de que la parroquia de San Miguel haya contribuido hasta fechas recientes, realizara el pago de cuatro reales a la serora de Elizamendi, o al mayordomo, al fallecimiento de aquella, por cada funeral celebrado en la parroquia», de lo que deducen que fue la primera parroquia de Angiozar y una de la primeras de Euskal Herria.

El templo se encuentra saliendo desde el casco urbano de Angiozar hacia Elgeta, en la misma carretera. Una iglesia rural de una sola nave y cubierta de madera.

Como recoge Aperribai, «en ella se venera a la Virgen lactante, que atraía a las mujeres preocupadas por el embarazo y a las madres que tenían hijos a quienes costaba arrancarse a hablar. Hubo mesoneros que daban gratuitamente alimentos y refrigerios a los peregrinos», y más adelante refleja la evolución de la tradición, «aún hoy se celebra todos los años una misa a la que vienen familias con sus hijos, y futuras madres para pedir unos partos felices; ahora se bendice a los chavales una vez al año y se ponen velas».

La ermita dispone de ábside rectangular, donde se halla un retablo con la imagen de la Virgen, y detrás la sacristía. Cuenta con un coro con estructura y barandilla de madera, sujetado por una viga, también de madera. En el lado del evangelio, púlpito con escalinata de madera y estructura de hierro. Además alberga las imágenes de San Martín de Tours y San Vicente Mártir.

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