Vecinos contra la cubierta del frontón de Bolu reiteran su «no» al proyecto

Plataforma. Algunos vecinos del movimiento contra la cubierta del frontón de Bolu.
Plataforma. Algunos vecinos del movimiento contra la cubierta del frontón de Bolu. / MIGURA

Proponen como alternativa mejoras en la cancha para incrementar el uso«Respétenos cuando le decimos que no aceptamos cambios estéticos de esa magnitud delante de nuestras casas»

JUAN A. MIGURA BERGARA.

«Nosotros les proponemos que adecenten y pinten el frontón y remodelen los accesos a la cancha para lograr una accesibilidad para todo tipo de público y así pueda ser utilizado de un manera más diversa, si fuera necesario». De esta manera cerraban ayer su comparecencia ante los medios los portavoces de la plataforma de vecinos de Bolu contra la colocación de una cubierta en el frontón del barrio.

Seis integrantes de este movimiento vecinal, que la tarde del martes desarrolló una reunión abierta en el barrio, en la que tomaron parte 50 personas, declararon que «dos se mostraron partidarias de la cubierta. Para nosotros fue un éxito reunir a esa cantidad de gente, y dejamos claro que respetamos todas las opiniones», según apuntó el portavoz Jesús Mari Barrutia. Los vecinos ofrecieron ayer una rueda de prensa para mostrar el malestar y desacuerdo absoluto con el proyecto municipal de dotar de una cubierta a la cancha.

Se oponen por las afecciones visuales, estéticas y de seguridad, y por motivos económicos como que el barrio tiene mayores necesidades para gastar los 180.000 euros presupuestados.

Plantearon las conclusiones del encuentro de la víspera: «No nos parece de recibo viniendo de un gobierno municipal, que a las primeras de cambio y sin poder digerir un no rotundo a su proyecto de cubierta del frontón de Bolu, se lance a difamar la actuación de los vecinos vertiendo consideraciones como que 'ya sabemos que algunos vecinos tienen intereses particulares'», a lo que respondieron «¿particulares señores y señoras del gobierno? Nosotros tenemos nuestra propia opinión, tan respetable y legítima como la de cualquier otro ciudadano que se preocupe de que se hagan bien las cosas, eso sí, algunas veces los vecinos decimos no y por lo visto ustedes no lo aceptan, no lo entienden. Ténganlo ustedes muy presente, no nos vamos a dejar intimidar aunque traten de calumniarnos».

El colectivo, que ya en enero de este año presentó un escrito de oposición a la idea, rubricado por 108 firmas, hizo un relato de cómo el propio gobierno local ha ido descartando sucesivos proyectos. «El primero era muy alto, al parecer los ingenieros no habían entendido la premisa, que era condición indispensable, que el tejado no superara la altura del muro actual . El segundo, y citamos palabras textuales, era muy pabellón industrial, obviamente fue rechazado también por el gobierno municipal. Y llegamos al tercer anteproyecto, que con formas onduladas cautivó en cierto aspecto a nuestros mandatarios, pero que a la postre fue también desestimado porque todavía sus formas y materiales resultaban agresivos al entorno. Y por fin, tras varias vueltas de tuerca, nos presentan un anteproyecto que contempla la realización delante de nuestras casas de una plataforma ondulada de hierba artificial de 28 por 13, eso es 364 m2, que acompañada de una pasarela hará las delicias de viandantes y vecinos».

Una propuesta esta última con acceso a una cubierta de hierba artificial donde los afectados ven peligros de caídas y un mal entendido «caramelo verde».

Agresión al medio

La evolución de la idea hasta anteproyecto les llevó a señalar que «si no fuera el tema tan serio nos permitirían decir aquello de 'aunque la mona se vista de seda...' Desde el primero hasta el último anteproyecto la situación no varía, sigue siendo la misma agresión al medio». Como alternativa plantean un quinto proyecto de mejoras en la instalación para potenciar su uso, pero sin txapela.

Los vecinos contrarios a la cubierta se preguntan cuántas veces van a tener que decir no. «Se lo dijimos en la reunión del 12 de enero en el Ayuntamiento, por cierto reunión solicitada por los vecinos, tras una anterior solicitud fechada el día 5 de diciembre de 2016, a la cual no tuvimos respuesta. Se lo dijimos de manera abrumadora y mayoritaria el pasado 27 de junio en el palacio de Irizar. ¿Van ustedes a seguir montando reuniones hasta que salga el sí?».

Los integrantes del colectivo opositor pusieron en duda las reciente definición del gobierno, en su balance de media legislatura, de gestión participativa, responsable y abierta a las aportaciones que valoraron como palabras vacías de contenido. «Pues bien, recojan nuestra voz», y añadieron «respétenos cuando le decimos que no aceptamos cambios estéticos de esa magnitud delante de nuestras casas, respétenos cuando se le dice que esos 180.000 euros de las arcas públicas se pueden y deben gastar en ejecutar tareas más necesarias en nuestro barrio o donde fuera necesario».

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