Los primeros pelotazos bajo techo en Bolu llegarán tras el verano

Frontón. Esta propuesta mejorada básicamente en accesibilidad será la que se va a desarrollar./IMARA
Frontón. Esta propuesta mejorada básicamente en accesibilidad será la que se va a desarrollar. / IMARA

Este mes salen a concurso las obras de la cubierta por 315.000 euros. Las sucesivas mejoras, algunas a sugerencia vecinal, han incrementado el presupuesto inicialmente barajado

JUAN A. MIGURABERGARA.

En unos días el Boletín Oficial de Gipuzkoa (BOG) se hará eco del concurso para adjudicar las obras de construcción de la cubierta y el equipamiento del frontón de Bolu sobre un presupuesto máximo de licitación de 315.485,57 euros, IVA incluido.

El proceso administrativo de selección de empresa que desarrolle el proyecto firmado por Imara Ingeniaritza SL llevará unos dos meses, de manera que en torno a la Semana Santa se conocerá el responsable de las labores. Dispondrá de un plazo de ejecución de cuatro meses que haría disponer tras el verano de la nueva configuración de la instalación deportiva.

El proyecto ha conocido un camino azaroso desde que el PNV incluyera la propuesta en su programa electoral de 2015. De los 100.000 euros reservados inicialmente, el proceso de participación abierto con los vecinos trajo con un serie de mejoras y llevó el presupuesto hasta los 180.000 euros, a la vez que demostró el rechazo de un sector de vecinos del barrio por los impactos visuales y la convivencia que podía tener.

Para salvar el escollo el Ayuntamiento recurrió a una consulta popular donde 245 vecinos apostaron por la cubierta y 184 se opusieron, de los 1.256 con derecho a voto de 1.492 de residentes en Bolu que suponen un 10% de la población de la villa.

La siguiente fase trajo más mejores para intentar satisfacer el máximo posible de peticiones vecinales, lo que ha encarecido el proyecto hasta 260.000 euros, que más IVA alcanza los 315.000 euros.

El incremento ha llegado vía mejoras que se han centrado en la accesibilidad como la instalación de un elevador en un lateral del grada para salvar las alturas de un graderío con mucha pendiente que no permite otro tipo de bajada hasta la cancha. Con el elevador se garantiza la accesibilidad de las personas con movilidad reducida desde la cuesta de Bolu o a través de los ascensores disponibles en el parque de Santa Ana.

También apuesta el proyecto por una estética agradable con láminas de pvc de color arena, formas suaves con el tejado ondulado y muchas zonas traslúcidas para el ahorro energético que facilitan la entrada de luz a la instalación. De una parte del lateral izquierdo y de otro de las bandas traslúcidas que se abrirán en la propia cubierta. Otras mejoras aplicadas se han centrado en la reducción de ruidos, y siempre bajo la premisa inicial de no superar en altura la línea de los balcones de los edificios del perímetro.

En el capítulo de los usos se han establecido los deportivos, escolares, festivos y lúdicos, pero no contempla el proyecto vestuarios que pueden ser necesarios para la actividad deportiva y escolar. La posibilidad se valoró pero finalmente se ha desestimado, por ahora, por los problemas de pendientes y configuración de los sistemas de saneamiento.

El proyecto no completa un cierre total ya que tanto la cara hacia la carretera como la trasera estarán abiertas.

Críticas de Irabazi

La iniciativa del PNV y después del gobierno municipal, junto a PSE, ha contado con la oposición desde el primer momento del edil de Irabazi, Aiert Lizarralde, que ve otras necesidades en Bolu más evidentes que la cubierta el frontón.

Las últimas críticas desde esta formación se han centrado en, «la desmesurada cifra que se piensa invertir en la cubierta del frontón». Destacan que la cifra contemplada en el presupuesto de 2017 era de 100.000 euros y que tras la oposición vecinal el gobierno se vio obligado a plantear una consulta, «la cifra que se dio a conocer en el momento de la consulta y sobre la que votaron los vecinos y las vecinas fue de 190.000 euros, y en el momento actual, tras una variación presupuestaria aprobada en el último pleno, se elevó hasta los 315.000 euros lo que nos va a costar a los bergareses y bergaresas», apunta Lizarralde, «consideramos que de conocerse la cifra de gasto real, 315.000 euros, los vecinos hubieran rechazado este proyecto. Es un despilfarro para un pueblo de menos de 15.000 habitantes, habiendo otras muchas necesidades».

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