La popular sociedad Madura celebra los 50 primeros años de vida

Madura. Directivo Iñigo Odriozola con la presidenta Ainhoa Bengoa, y el escudo en bronce y cerámica./
Madura. Directivo Iñigo Odriozola con la presidenta Ainhoa Bengoa, y el escudo en bronce y cerámica.

Un popular punto de encuentro que reúne en su gran mayoría a vecinos de San Lorenzo y su área de influencia. En octubre despedirán los actos con una comida homenaje a los socios

JUAN A. MIGURA BERGARA.

Un acto protocolario propio de la época con presencia del alcalde Luis Lascurain, el párroco de Santa Marina, Don Buenaventura Ariznabarreta, y el primer presidente Antonio Orbea, veía nacer el 28 de octubre de 1968 a la sociedad Madura, que durante el presente ejercicio va a festejar con distintos encuentros sus cincuenta primeros años de vida.

Hoy en día con presidencia de Ainhoa Bengoa, segunda mujer en el cargo de un txoko donde las féminas han tenido acceso y responsabilidades desde hace muchos años, es un colectivo de 98 socios y tienen el acceso cerrado por sus dimensiones, «tenemos algunas peticiones pero estamos en el máximo para un funcionamiento correcto».

Cincuenta años atrás el acta del año siguiente refleja 69 socios, «para la inauguración éramos unos 60», recuerda Orbea, «la idea surgió entre los habituales del bar Toki Alai. Al saber que iban a tirar el Toki Alai se nos ocurrió montar la sociedad. Éramos todos de San Lorenzo. En la lista de la primera reunión para crear la sociedad estuvimos 25».

Los trámites no fueron sencillos en pleno franquismo y con la Ley de Excepción en vigor. La primera petición fue desestimada porque figuraba como sociedad gastronómica «nos dijeron en el Gobierno Civil que tenía que ser cultural y recreativa, y así surgió S.C.R. Madura después de un viaje a Donostia en compañía del alcalde Luis Lascurain». Como recoge el acta de constitución, días antes de la apertura tuvieron que hacer entrega, como era preceptivo en aquel tiempo, de una copia de los estatutos en el cuartel de la Guardia Civil.

Para dar nombre al recinto no cansaron mucho la cabeza y se decantaron por Madura, topónimo por el que se conoce en la villa al recorrido que se extiende más allá del alto Mugertza y en la actualidad únicamente designa a una calle del barrio de San Lorenzo.

La primera junta directiva, junto a la presidencia de Orbea, contó como vicepresidente con Juan Garate, secretario Vicente Aranzabal, tesorero Pedro Aperribay, y los vocales Emilio Larrañaga, Julián Zumelaga e Ignacio Alberdi.

En esta trayectoria de cinco décadas ha destacado por ser muy popular y participativa con presencia en los campeones de mus intersociedades, concursos gastronómicos, tamborrada de San Martín con su bandera, y abierta a colaborar en propuestas culturales y sociales.

El emblema blanquiazul reproduce la imagen del pesado escudo en bronce que luce en unas de sus paredes, una creación hacia 1975 elaborada en la Fundición Rekalde con una cerámica central que plasma un caserío a la orilla del río en un humedal o marisma, en euskera Madura.

Pegada a su territorio

Hoy en día Madura todavía mantiene en su estructura de socios una alta presencia de originarios de la inmediaciones y de sus herederos.

Lo que sí se ha detectado en los últimos años es un relevo y un rejuvenecimiento de los socios, «hay cada vez más parejas con niños pequeños».

Incorporaciones que han diversificado los usos del local, sito en la trasera, con vista a río Deba, del número 1 de Lizaria (San Lorenzo).

La presidenta Ainhoa Bengoa en el barco del 50 aniversario comparte la directiva con Javier Garate, Ibai Mendia, Angel Iñarra, Francisco Pueyo, José Ramón Garate, Ane Bengoa, Jaione Blazquez, Iñigo Odriozola y Luis Ignacio Dominguez.

Este equipo asume el peso organizativo de los actos conmemorativos en colaboración con los socios. «Estamos abiertos a todos tipo de iniciativas que se pueden plantear a la junta», destacan.

De la citas concretadas la primera se desarrolló el viernes con una cata de vinos acompañada de cortado de jamón para los socios con unos 70 participantes.

En la lista quedan otra cata pero de cerveza, iniciativas para los niños como salidas a buscar perretxikos para aprender a recoger y poder montar una exposición, algunos otros encuentros, «estamos en el proceso para atar varias cosas».

La despedida al aniversario será el mes de octubre con una comida de socios que, en una fórmula aún por concretar, servirá de homenaje a todos aquellos que han disfrutado de Madura.

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