Olentzero estrenará Seminarixoa

Escenario. El retablo, al fondo, con la pluma escénica a media altura, y cajas acústicas laterales.
/MIGURA
Escenario. El retablo, al fondo, con la pluma escénica a media altura, y cajas acústicas laterales. / MIGURA

Ha tenido una inversión de 2,3 millones de euros, con unas ayudas de 1,4 La convivencia entre el patrimonio y un espacio escénico sustentado en la última tecnología define la sala de usos culturales

JUAN A. MIGURA BERGARA.

«Un edificio del siglo XVIII con un equipamiento del siglo XXI» es la definición que apuntaba sobre la sala de usos culturales Seminarixoa la alcaldesa, Elena Lete, en la última visita a la obra, que está en su recta final a la espera de los detalles de cara a la apertura al público el 24 de diciembre con la recepción a Olentzero y Mari Domingi, tras dos años de obras.

«Preservar los valores patrimoniales y la estructura del templo ha sido un criterio básico para el desarrollo del proyecto, y a la vez un hándicap» señaló la primera autoridad acompañada del responsable de la empresa Kultiba, Andoni Garaizar -que ha asumido la adecuación escénica y acústica-, y de la concejal de Cultura, Maite Agirre, y el aparejador municipal, Eduardo Álvarez. El cuidado ha llegado a tal punto que se llegó a decir, «si se dan las condiciones está en condiciones de volver a ser un espacio para el culto».

La cifras finales apuntan que el presupuesto de Seminarixoa alcanzará casi los 2,4 millones de euros con el IVA incluido, «están adjudicados todas los equipamientos». La obra civil, ejecutada por Amenabar, costó 1,1 millones de euros sobre el proyecto del arquitecto bergarés Jon Muniategiandikoetxea, del estudio de arquitectos Vaumm. Otro millón destinado a equipos como el peine escénico, la acústica, sonorización, de iluminación, equipamiento audiovisual y demás, «por ahora no habrá cine». La sala dispone de la infraestructura para funcionar como cine pero no se ha adquirido el proyector de manera que Zabalotegi Aretoa seguirá cumpliendo esa función.

Otro gasto de cerca de 0,3 millones de euros son la tomas de agua y un transformador eléctrico con el se ha conectado en la Plaza Ariznoa.

Las ayudas que ha recibido el proyecto suman 1,4 millones de euros entre Diputación de Gipuzkoa y Gobierno Vasco. Está en trámite la subvención para la adecuación del órgano y del coro.

Seminarixoa aprovecha las tres naves de templo, presenta un escenario de 9x6 metros a una altura de 1,10 metros, que justo cubre el altar que se preserva bajo el mismo. Delante dispone de espacio libre que permite ampliar con módulos móviles otros dos metros hasta los 72m2.

Cuando no tenga butacas tendrá un aforo máximo de 500 personas de pie, y en el formato con butacas un total de 257 localidades. De estas, 156 en eje central con un sistema de grada retráctil que se guarda en la trasera en un gran cajón bajo el acceso principal desde la Plaza, 72 butacas más de quita y pon, 4 plazas para minusválidos, y otras 25 en el coro.

La tabla escénica fija de 54m2 dispondrá a los lados de dos grandes espacios, y en el sótano camerinos, almacenes y salas de máquinas conectados por escalera y ascensor. El auditorio dispone del portón central y un pasillo que da acceso al ascensor que permitirá bajar a la sala a las personas con movilidad reducida. Además están las salidas de emergencia, y otro acceso para labores de carga y descarga.

Una de las dificultades que ha tenido que superar por la limitaciones que han marcado los elementos patrimoniales y estructurales ha sido conjugar retablo, bóvedas y naves con la acústica del recinto, como apuntó Garaizar, de la empresa Kultiba. El espacio tiene capacidad para albergar manifestaciones artísticas de distinta índole, de una parte se han recubierto cubiertas y gran parte de las paredes de una capa rugosa que funciona como amortiguador del sonido. A la vez la sala programará actuaciones donde el recinto tendrá que amplificar el sonido, caso de las corales, banda, orquestas o voz en directo, para lo que se ha creado un concha acústica desmontable que se instala en el fondo del escenario, que «funciona como una trompeta».

Las dos paredes laterales presentan siete cajas acústicas, semejantes a armarios, que adaptan el recinto a distintos tipos de espectáculos, destacó Garaizar, «son unos paneles reversibles que giran. De un lado absorben el sonido y de otro hacen que rebote».

Otro de los retos de convivencia ha sido la colocación del peine escénico, punto de apoyo para iluminación, tramoya y demás. Han optado por un elemento móvil de seis toneladas con un sistema de elevación eléctrico apoyado en cuatro columnas y guiado en la pared. Cuando haya una representación se puede subir hasta los 6,5 metros, y en otros uso descansa sobre la tabla del escenario y deja completamente visible el retablo.

El retablo, en su lugar

A la espalda del escenario el retablo se mantiene restaurado en su lugar, y enfrente, el órgano recuperado estéticamente pero no musicalmente, «no tiene un gran valor instrumental». Junto al instrumento, en el coro hay unas pocas localidades, cañones de iluminación del escenario y uno de los tres puntos para las mesas de control.

En la nave central, a los pies del escenario, se conservará el mausoleo asignado a Andrés de Madariaga, aflorado hace algunos años, con un suelo de cristal para que se puede apreciar, y desaparece de la vista el damero que precedía a la tumba y tan característica hacía a esta iglesia. «Se pensó en restaurar el damero, pero por su mal estado se ha tapado con una placa que permite su conservación y la recuperación si se considera oportuno». La solera de cerámica tipo gres alberga debajo un sistema de calefacción radiante.

Entre los último detalles pendientes, tras la designación con el nombre Seminarixoa que aportó en concurso Aitor Moraza hace unos días, está conocer el logotipo que han encargado al pintor local Manu Muniategiandikoetxea.

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