Inyección de vida para Larramendi

Configuración. El fotomontaje visualiza el aspecto que tendrá el bloque de servicios adherido a la línea de pabellones. / SPRILUR

En once meses el polígono industrial ofertará 17 pabellones a las empresas

JUAN A. MIGURABERGARA.

Larramendi, uno de los polígonos industriales más extensos de Gipuzkoa, empieza a dar síntomas de vitalidad tras el inicio este mes de las labores de construcción de un edificio industrial de 7.650 m2 y otro comercial adjunto de 765 m2 en tres plantas.

La alcaldesa, Elena Lete, y el director de Sprilur, Txaber Ouro, visitaron la pasada semana las obras que acondicionarán los 8.415 m2 de superficie destinada a empresas industriales y de servicios en la comarca. La ejecución de los trabajos serán realizados por la empresa Construcciones Sobrino, sobre proyecto de la ingeniería Imara.

Se levantará un edificio industrial de 7.650 m2 (parcela C) y otro terciario de 765 m2 (parcela K), así como la urbanización complementaria, con lo que se dispondrá de un edificio industrial con un total de 17 pabellones modulares: 9 de ellos de 510 m2 y los otros 8 de 380 m2, con una altura de 10 metros. «Al ser modulares también se puede responder a empresas con mayores necesidades de espacio», destacó Ouro, que anticipó que «hasta la fecha hay media docena de empresas que han solicitado información, pero aún es muy pronto para concretar nada».

De otro lado, el edificio de uso terciario o comercial contempla tres plantas (planta baja y dos alturas) de 255 m2 cada una. La planta baja será diáfana y en las otras dos plantas superiores se habilitarán oficinas desde aproximadamente 100 m2 cada una.

El plazo de ejecución se prolongará durante 11 meses, hasta julio de 2018, y la inversión prevista en la edificación de los nuevos locales ascenderá a 2,76 millones de euros, sin incluir el IVA. La financiación es de Sprilur, dependiente del Departamento de Desarrollo Económico y Competitividad del Gobierno Vasco.

La apuesta de esta sociedad pública centrada en la gestión de suelo industrial, ha puesto el foco en Larramendi por la mediación del gobierno municipal, como destacó Elena Lete, que se congratuló del proyecto que supone cumplir sus compromisos electorales.

El Ayuntamiento ha actuado como dinamizador y facilitador, señaló el director de Sprilur, «es un intermediario necesario que tendrá un gran papel en el desarrollo del polígono».

La promoción ofrecerá naves en venta, alquiler con derecho a compra o simplemente arrendamiento.

Nacer en la crisis

Los primeros movimientos de tierra para preparar una explanada de 228.000 m2, que pretendía ser un gran polo de atracción de actividad industrial, tuvieron lugar en febrero de 2008 a la vez que se declaraba la gran crisis financiera mundial que llevó a la contracción de la economía.

A pesar de esta perspectiva negativa, el Gobierno Vasco a la sazón siguió con la inversión en adecuación de esa superficie y daba en 2010 por concluido el proyecto tras una inversión de 24 millones de euros. Constaba con 10 parcelas de suelo industrial urbanizado con una superficie útil de más de 200.000 m2, y promocionaba el proyecto. «Destaca especialmente la estratégica localización del polígono, próximo a un importante nudo de comunicaciones, el eje Beasain-Durango por la AP-1, y a la AP-8 en Eibar, a distancia equidistante con las tres capitales vascas, Bilbao, Donostia y Gasteiz».

Los atractivos del enclave quedaron neutralizados por la recesión y no vio la primera actividad hasta la llegada de la empresa Embalan3 en enero de 2012, que adquirió la única parcela municipal del polígono.

Siete años han tenido que pasar para que desde Sprilur se abra esta nueva vía de promoción directa de los pabellones para generar actividad empresarial, una vez confirmado que la estrategia de venta de parcelas a las empresas para sus propia promoción, hasta ahora, no ha ocupado ni un metro cuadrado.

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