La ermita de San Miguel utiliza la radio para ahuyentar los búhos

San Miguel. Parte del altar y el retablo, forrados. / MIGURA

Las visitas nocturnas de las rapaces ensucian de excrementos el altar, el retablo, las imágenes así como otros rincones de este coqueto templo

JUAN A. MIGURA BERGARA.

Una abertura en la junta entre la cubierta de la nave y la torre de la ermita de San Miguel de Aritzeta parece ser el punto por donde que cada noche los búhos acceden al templo, cree la serora del caserío adyacente, que ve con preocupación cómo las aves ensucian la iglesia con sus excrementos.«Hemos forrado con papel y plásticos el altar, la mesa central y otros puntos pero hay sitios donde no podemos llegar, como algunas partes del retablo que se están estropeando».

«Tiene que haber un hueco por el que entran y no sabemos qué hacer. Lo primero que se nos ocurrió es dejar la radio en marcha durante la noche en la iglesia para ahuyentar a los búhos, pero parece que ya se han acostumbrado porque vuelven a entrar», señala la guardesa Margari, que se encarga del mantenimiento de la iglesia enclavada en lo alto del monte San Miguel del barrio de Aritzeta.

Como destaca su hermano religioso, Sebastián Múgica, desde Bilbo, oficiante habitual en este templo en las festividades de la Ascensión y San Miguel cuando se abre al culto, «los búhos entran cada noche y han ensuciado con excrementos el retablo del altar y los bancos. Las gestiones hechas hasta ahora no han dado resultado. Se trata de salvar uno de los símbolos más representativos de Bergara. El reto es mantener en pie nuestro patrimonio cultural más allá de las creencias de cada cual. ¿Qué podemos hacer, cómo podemos ahuyentar a los búhos? Preguntamos a las instituciones de Bergara y a los bergareses. La ermita de San Miguel pide socorro, si no ponemos remedio ahora, estaremos obligados a cerrar».

Templo milenario

San Miguel de Aritzeta está entre los más antiguos asentamientos religiosos del municipio porque ya en el año 1050 Don Sancho, rey de Navarra, hace mención de este templo.

Conoció su última restauración en 2009 por la acción conjunta de la diócesis, el Ayuntamiento y la Diputación para afrontar unas obras de mejora valoradas en 36.000 euros. Pintado del interior, recuperación de la cubierta, mejoras en la instalación eléctrica, y limpieza en el pórtico cerrado. Ahora ocho años después parece necesitar un repaso a los cerramientos de la cubierta para solventar el problema con los búhos.

El templo mantiene de la estructura primitiva el ábside con la bóveda de crucería. Es una ermita descrita como rural y austera, de planta de cruz latina. El crucero y los tramos laterales están cubiertos con bóveda de arista. En el ábside está la imagen de San Miguel y un pequeño retablo con la figura de la Ascensión de Nuestro Señor.

Ha sido objeto en su larga vida de muchas vicisitudes con destrucciones por guerras, rayos y saqueos que la han hecho peligrar, pero los baserritarras del barrio de Aritzeta, instituciones y el resto de bergareses han logrado su supervivencia.

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