Ion Berasategi: «No sería capaz de inventar historias si no fuese por los viajes y la montaña»

Autor. Ion Berasategi a la espera de ver su título en noviembre./
Autor. Ion Berasategi a la espera de ver su título en noviembre.
Ganador del concurso de literatura de montaña 'Desnivel'

'Everest. Porque está ahí' juega con dos expediciones al techo del mundo e intenta responder a uno de los enigmas del alpinismo

JUAN A. MIGURABERGARA.

Alpinista, aventurero y escritos sirven para definir a grandes trazos a Ion Berasategi, 48 años. Un bergarés que ha hecho de la escalada y caminar por la montaña sus referencias, y que ha adquirido la costumbre de traducir las sensaciones en palabras, y estas en novela. Hace unas semanas se hacía con el premio de literatura de montaña y aventura de la revista Desnivel con un relato situado en el Everest. En noviembre verá la luz en la librerías «Everest. Porque está ahí» y los jurados del certamen han destacado, «me reído con muchas ganas en algunos pasajes. Es un relato en paralelo, que gana interés y tensión a medida que avanza. Es una narración con grandes dosis de humor e ironía», destacó Juanjo San Sebastián, y Ricardo Martínez Llorca, apuntó, «el público de Desnivel se va a reconocer en la historia del alpinismo, va a encontrarse de dónde viene lo que somos ahora en alpinismo. El libro no sólo habla de las expediciones sino de la construcción de las expediciones».

-Acaba de ganar al XIX edición del premio de literatura de montaña, viajes y aventuras que convoca la revista Desnivel entre los 113 originales que han concurrido, ¿qué supone?

-Una alegría enorme. Supone saber que lo que has escrito les ha gustado a los miembros del jurado de un concurso literario organizado nada más y nada menos que por Desnivel, un referente para todos los que nos gusta el mundo de la escalada y el alpinismo.

-Qué se va a encontrar el lector en «Everest. Porque está ahí».

-El lector se va a encontrar dos historias separadas por casi un siglo cuyos protagonistas persiguen un mismo objetivo. Son dos líneas paralelas separadas por noventa años que por definición no debieran juntarse, sin embargo, un pequeño detalle hace que converjan, que se unan en un punto. ¿Se fundirán en una sola línea para siempre o volverán a separarse para continuar paralelamente?. Dejo que lo descubra el lector.

-Conjuga en la narración dos historias de alpinismo, una de los pioneros y otra contemporánea, ¿cómo conviven y con qué objetivo?, ¿le ha costado hilvanar la historia?

-El lector va a poder comparar una expedición alpina actual con otra mastodóntica inspirada en una expedición británica de 1924. Como botón de muestra te diré que, hoy día, en medio día de vuelos y dos largas jornadas en todoterreno, te puedes plantar en el monasterio tibetano de Rongbuk, a los pies de la cara norte del Everest. Hace 90 años, un británico que quería ascender al Everest, primero tenía que viajar a la India, supongo que en barco, después cruzar el subcontinente hasta el punto más al norte y finalmente pegarse un trekking de mes y medio por tierras tibetanas acompañado por cientos de porteadores. Si te soy sincero, hilvanar la trama no me ha resultado difícil, pero es verdad que he tenido que documentarme un poco sobre el tema. En este sentido, internet tiene bastante culpa de que haya podido escribir esta novela.

-La expedición de principios del pasado siglo recupera una de las historias más discutidas del alpinismo, ¿por qué ha recurrido a la misma, y qué ocurrió?

-Cuando supe que la historia del Everest estaba protagonizada por el mayor enigma del alpinismo mundial, me quedé totalmente enganchado, y empecé a darle vueltas al tema. Los alpinistas británicos Mallory e Irvine desaparecieron en el último intento de aquella expedición para alcanzar la cumbre. ¿Desaparecieron sin poder conquistarla o después de hollarla?. La mayoría de los entendidos opina que no fueron capaces de coronar la cima. En «Everest. Porque está ahí» doy una versión muy personal de lo que pudo ocurrir. ¿Alcanzaron la cima? Es otra de las preguntas que plantea la novela y cuya respuesta deberá descubrir el lector.

-Los jurados del premio han destacado el humor y la ironía de algunos pasajes, es un forma de enganchar a los lectores.

-La verdad es que lo del humor y la ironía me sale involuntariamente. Creo que servirá para enganchar al lector. Para historias desagradables ya están los telediarios.

-Es un amante de la montaña, los viajes y la aventura, ¿son sus fuentes de inspiración?

-Sin duda. No creo que fuese capaz de inventar ninguna historia si no fuese gracias a los viajes y a la montaña. No sabría decir por qué, pero algunos viajes dan mucho más juego que otros y algunas montañas motivan la inspiración más que otras.

-Desde cuándo la afición a escribir, ¿va a concurrir a algún otro concurso en otro género, o repetirá?

-Empecé a escribir hará unos siete años, sin ninguna pretensión concreta, simplemente porque se me ocurrió una historia bastante rocambolesca que finalmente decidí encuadernar. Poco a poco se ha convertido en un hobbie, y cuando me acompaña la inspiración le dedico algunas horas. Tengo varias novelas que no tienen nada que ver con el alpinismo y que están archivadas en mi ordenador. No descarto presentarlas a algún concurso, pero ya veremos.

-El premio obliga a profundizar en su recorrido como autor o simplemente es una agradable anécdota

-El premio supone para mí el reconocimiento a un trabajo, significa que no lo hago mal del todo. Servirá para que escribir continúe siendo un hobbie. No aspiro a más.

-La novela llegará a los quioscos en noviembre, ¿qué tipo de respuesta espera del público?, y ¿qué sabe de su formato y precio?

-Espero que el lector se entretenga y se divierta con la lectura, que es de lo que realmente se trata. Y si después de su lectura alguien se anima a viajar al Tíbet, eso sería lo máximo. Desconozco los detalles del formato y del precio, pero conociendo otras ediciones de este concurso, el precio será asequible.

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