Acuarelas de rincones locales captados por Ricardo Azkargorta, en Nahikari

Paisaje. Vista del palacio de Errekalde y los alrededores de San Pedro. / R.A.
Paisaje. Vista del palacio de Errekalde y los alrededores de San Pedro. / R.A.

La muestra con una docena de propuesta artísticas se inaugura esta tarde. Las nuevas formas de mirar los paisajes cotidianos y las distintas interpretaciones de la luz, algunas de las claves

JUAN A. MIGURA BERGARA.

«La exposición está compuesta por una colección de doce cuadros, todos ellos en la técnica de la acuarela y con la temática centrada en distintos rincones de Bergara», describe el pintor Ricardo Azkargorta la muestra que abre esta tarde en el Nahikari, en Masterreka, y se alargará un mes.

El autor, experimentado pintor en diversidad de técnicas y muy volcado en los últimos tiempos en la acuarela, destaca que ha reunido temas y vistas distintas, «en la mayoría de los casos son rincones que no había pintado nunca, y otros los he vuelto a plasmar porque siguen siendo interesantes y atractivos, pero con una nueva interpretación».

En la serie también se hacen patentes variedad de perspectivas de afrontar el paisaje, «he trabajado algunas vistas aéreas y hay mucho juego con luces y sombras. Me gusta observar las luces en los temas urbanos, los juegos geométricos que forman a la hora de proyectarse», y recalca el esfuerzo por reflejar la luz en sus distintas manifestaciones en función de la hora del tipo de día, «hay ocasiones que la luz es más fría, sin embargo en otros momentos es cálida, los contraluces, la luz lateral o la cenital y otras. Todos estos aspectos son cruciales a las hora de tejer un cuadro».

Azkargorta forma parte como profesor de una veintena de acuarelistas que siguen curso sobre esta técnica pictórica en los locales de la asociación de artistas Beart en Bolu. Desde la óptica del maestro explica la actitud antes de enfrentarse a una nueva obra, «en la técnica de la acuarela es importante pensar antes de actuar, planificar en nuestra mente como vamos a ejecutar el cuadro, ya que los errores, una vez cometidos, no tienen solución. Hay que tener en consideración la cantidad de pinceladas que damos, tenemos que ser muy avaros ya que un exceso de pinceladas desluce el trabajo, dejándolo sobado. Cuantas menos pinceladas mejor».

Reconoce la complicación de pintar en base al agua, «la acuarela tiene fama de ser difícil, y no les falta razón porque la pincelada debe ser espontánea pero sin perder el control. El hecho de pintar sobre el blanco del papel, aprovechando las transparencias, hace que debamos observar los diferentes grados de humedad y saber identificarlos para obtener un buen resultado».

Azkargorta manifiesta el interés que le despierta la acuarela por su frescura y velocidad a la hora de pintar, «es ideal para pintar un paisaje en un sola sesión, o como se suele decir 'a la prima'. El agua es el que termina de mezclar el color, en lugar de la mano, y así se consiguen transiciones y pasajes de color con mucha riqueza», a la vez que recuerda que no abandona como autor otras técnicas como el acrílico o las técnicas mixtas, «las reservo para otro tipo de cuadros y temáticas».

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