Abierto el programa de visitas guiadas a la Ruta de los Dólmenes

Visita. Un grupo en uno de los recorridos guiados que se ofrecen a la Ruta de los Dólmenes.
Visita. Un grupo en uno de los recorridos guiados que se ofrecen a la Ruta de los Dólmenes. / DEBAGESA

El cordal que une Bergara, Soraluze y Elgoibar alberga los restos de Neolítico y la Edad de Bronce. Nueve kilómetros de recorrido entre monumentos funerarios prehistóricos

JUAN A. MIGURABERGARA.

La Ruta de los Dólmenes que une Irukurutzeta y Karakate es una joya arqueológica que con la llegada del verano ofrece un programa de visitas guiadas que impulsan los ayuntamientos de Bergara, Soraluze y Elgoibar en colaboración con la Agencia de Desarrollo Comarcal Debegesa de Debabarrena y el departamento de Turismo y Cultura de la Diputación de Gipuzkoa.

El programa en marcha presenta las fechas del 30 de julio, 6 y 20 de agosto, 10 y 24 de septiembre, y 7 de octubre. Las personas interesadas en participar deben inscribirse con antelación escribiendo a turismo@debegesa.eus o llamando al teléfono 943 82 01 10.

La ruta tiene un recorrido aproximado de nueve kilómetros (ida y vuelta) y discurre a lo largo de un cordal que servía de punto de comunicación entre lo que hoy en día son las localidades de Bergara, Soraluze y Elgoibar. Los participantes encontrarán túmulos y dólmenes datados entre el Neolítico y la Edad de Bronce.

Localizados el pasado siglo

Los dólmenes y túmulos conforman la estación megalítica de Elosua-Plazentzia, están dispersos en el cordal marcado por las cimas de Karakate, Irukurutzeta y Agerreburu. El patrimonio prehistórico está formado por 16 monumentos (10 túmulos y 6 dólmenes) distribuidos entre Bergara, Azkoitia, Antzuola, Elgoibar y Soraluze.

Fueron descubiertos en su mayoría por José Miguel Barandiaran entre 1920 y 1921 y excavados por él mismo junto a Telesforo de Aranzadi y Enrique Eguren entre 1921 y 1922. La mayor parte de estos monumentos fueron expoliados antes incluso de iniciarse las primeras investigaciones.

El trayecto se conoce como La Ruta de los Dólmenes, tal y como la denominó Aita Barandiaran, y habla de un territorio que fue «desde la antigüedad ruta de paso entre los valles de los ríos Deba y Urola. Entre el Neolítico y la Edad de Bronce, los grupos humanos eligieron cordales montañosos como lugares de enterramiento y señalización de su territorio. Su legado, en forma de monumentos megalíticos, está vinculado a los rituales funerarios de su cultura ancestral», apunta el panel informativo.

A día de hoy, la zona alberga 16 monumentos funerarios, aunque tal y como indicó el secretario general de la sociedad de ciencias Aranzadi, Juantxo Agirre, «estamos convencidos de que hay más y, al final, los terminaremos encontrando».

El monumento megalítico de Arribiribilleta es una muestra de las sorpresas que guarda la zona. Su forma y tamaño habían llamado la atención de los investigadores y fruto de ello ha sido un estudio del departamento de Arqueología Prehistórica de Aranzadi que ha acreditado que se trata de un monolito de origen prehistórico. «En el pasado estuvo en pie pero fue derribado o terminó cayendo. Ahora, trabajamos en la idea de volver a levantarlo y colocarlo tal y como estuvo en su origen», señala Agirre, «este menhir probablemente estuvo en pie tal y como demuestra un agujero excavado en la piedra que servía para asentarlo».

Otro de estos restos es el dolmen de Gizaburua del que han dado a conocer los datos obtenidos en las excavaciones que Aranzadi ha realizado este último año con el fin de conocer su estructura arquitectónica y su contenido. «Estudios anteriores lo identificaban como un túmulo, un acumulamiento de piedras que sirvió de sepultura. Gracias a las labores de excavación hemos sacado a la luz una gran losa que formó parte de la estructura de lo que fue una cámara. También hemos encontrado huesos calcinados y trozos de una urna de cerámica que guardan relación con un rito de cremación, y hemos constado que el último uso del dolmen data del periodo comprendido entre el año 1.200 y 1.700 a. de C., aunque estimamos que puede haber usos anteriores que nos trasladarían probablemente al Neolítico (4.500-2.500 a. de C.) y a la Antigua Edad de Bronce (2.000 a. de C.)», apunta Jesús Tapia, arqueólogo de la sociedad Aranzadi.

La ruta va a ser objeto de un proyecto de recreación digital de tres elemento megalíticos relevantes. Está previsto digitalizar y reconstruir virtualmente los dólmenes de Keixetako Egiya Sur y Gizaburua, y el menhir de Arribiribilleta, de manera que la gente pueda conocer cuál era su estado original cuando se erigieron. El proyecto ya está en marcha y se confía en que la reconstrucción virtual de estos monumentos megalíticos sea realidad para final de 2017.

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