Diario Vasco

El Banco de Alimentos necesita 200 voluntarios en Debagoiena

Banco de Alimentos. José Antonio Agirrebeña prepara uno de los pedidos en el almacén de San Juan.
Banco de Alimentos. José Antonio Agirrebeña prepara uno de los pedidos en el almacén de San Juan.
  • Piden un apoyo puntual para la gran recogida prevista para los días 25 y 26

  • Desde la sede bergaresa gestionarán 32 puntos de donación comercial entre Debagoiena, Urola, Debabarrena y Goierri

Desde 2013 a finales de noviembre el Banco de Alimentos de Gipuzkoa realiza un sobresfuerzo respecto a su actividad ordinaria con la denominada 'Gran recogida' de alimentos no perecederos en infinidad de establecimientos comerciales de todo el territorio, que este año tendrá lugar el viernes 25 de noviembre y el sábado 26 de noviembre.

La acción sobre el territorio guipuzcoano de la organización solidaria sin ánimo de lucro está dividida a nivel organizativo y de gestión entre la central de Oiartzun y la delegación bergaresa en el polígono industrial de San Juan, que coordina José Antonio Agirrebeña desde su puesta en marcha en abril de 2011, «la gran recogida es la campaña más importante del año y la que más alimentos aporta al almacén. Para poder llevar adelante el trabajo extra necesitamos unos 200 voluntarios para Debagoiena y otros 200 para Debabarrena. Desde aquí cubrimos esa comarcas más Goierri y Urola».

Los interesados en echar una mano en la recogida de las donaciones en los establecimientos, trabajar en las labores de clasificación en el pabellón o el reparto pueden dirigirse al 943.76.21.90 o al correo electrónico bergara@bancoalimentosgipuzkoa.org.

Las empresas distribuidoras que colaboran este año son Eroski, El Corte Inglés, Día, Lidl, BM, Netto, Carrefour, Mercadona y Super Amara. La invitación solidaria de 2016 contará con el apoyo, a través de su imagen, de la Real Sociedad.

Una idea del esfuerzo que suponen esas dos fechas se refleja en el balance de 2015 cuando la delegación bergaresa recibió 149.216 kilos de los 567.565 que se recogieron en toda Gipuzkoa entre leche, aceite, arroz, pasta, legumbres en conserva, repostería, alimentos infantiles y verduras en conserva.

La subsede mahonera cubrirá 32 puntos, de un total de 74 en todo el territorio. En su ámbito de actuación durante todo el año, «realizamos más o menos una cuarta parte de las aportaciones totales del Banco de Alimentos de Gipuzkoa porque cubrimos una menor cantidad de población, y sociológica y económicamente estas comarcas son distintas al resto», destaca Agirrebeña, consciente de que la necesidad existe por el incremento de actividad que han conocido durante los últimos cinco años. «El primer año atendimos a 282 personas y ahora mismo estamos en 4.200 y unos 385 niños».

Sustentados, como el resto del Banco de Alimentos, en el voluntariado, ayudas de empresas e institucionales, por sus manos en 2015 pasaron un total de 431.783 kilos de los 2.205.357 kilos de todo el territorio, y repartieron desde San Juan 452.849 kilos con la mediación de ayuntamientos y colectivos de acción social.

Bienvenida a toda ayuda

Más allá de convocatorias puntuales como la del 25 y 26 de noviembre, el día a día está soportado en un colectivo de unos 60 voluntarios con predominio absoluto de los jubilados. «Estamos abiertos a todos los que estén interesados en ayudar. Se pueden dirigir a la misma dirección que los voluntarios de la campaña del 25 y 26. La mayor necesidad de gente coincide con la primavera y el otoño. En muchos casos por los viajes de muchos jubilados al Mediterráneo».

La labor se realiza por equipos de 8 a 10 voluntarios que trabajan de 9 a 13 horas en la recogida en los establecimientos, clasificación, preparación de pedidos y reparto a los puntos concertados de su área de actuación donde acuden las personas necesitadas de la aportación solidaria.

Una de las iniciativas que requiere mayor grado de coordinación es el programa 'Último minuto', que está orientado al consumo inmediato porque dispone de un corto espacio de tiempo de vigencia.

Son fundamentalmente productos perecederos (lácteos, charcutería, fruta y verdura, pinchos, bocadillos, pan, bollería, etcétera). Un programa, que como destaca el BAG, consigue atender a los más necesitados y a la vez retira la comida que va camino de los vertederos, y siempre con todas las garantías sanitarias.

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