Artium potencia la visibilidad de la mujer con la muestra 'ARTres'

El videoarte 'Casting James Dean' de Cabello/Carceller y, en primer plano, la escultura de Concha Jerez. / IOSU ONANDIA
El videoarte 'Casting James Dean' de Cabello/Carceller y, en primer plano, la escultura de Concha Jerez. / IOSU ONANDIA

La exposición está compuesta por un total de 22 piezas que van desde la pintura hasta la vídeo-instalación pasando por la escultura

RAMÓN ALBERTUS VITORIA-GASTEIZ.

«En cien años, pensé al llegar a mi puerta, las mujeres ya no serán el sexo protegido. Participarán en todas las actividades y esfuerzos que les están vedados ahora». Cuando Virginia Woolf lo escribió en el ensayo 'La habitación propia', la presencia de las mujeres en los museos se reducía a ser un modelo del artista.

Han pasado ya 90 años desde la publicación de ese ensayo y el panorama ha cambiado, pero no del todo. Artium reflexiona sobre cómo deben ser los espacios expositivos del siglo XXI con la muestra 'ARTres. El museo como deba ser', en la que la cuestión de género es protagonista. No lo es por la temática de las obras, sino por la presencia mayoritaria -algo inusual- de creadoras: 15 mujeres y dos hombres.

La muestra se inauguró el viernes en la Sala Sur precedida por una mesa redonda en la que participaron la artista Concha Jerez, Ixone Sádaba, Maite Martínez de Arenaza y Charo Garaigorta bajo el título 'Cien años después de Adeline Virginia Stephen Woolf'. Además, la artista Olga Mesa hizo una 'performance' con motivo del estreno.

La exposición está compuesta por un total de 22 piezas que van desde la pintura hasta la vídeo-instalación pasando por la escultura. El propio Daniel Castillejo, director del Artium, destacó el propósito de esta exhibición: «Queremos hacer una autocrítica por no habernos dado cuenta de que a lo largo del siglo XX no ha habido visibilidad de la mujer en el arte. Casi todos eran hombres». De hecho, si el público general se para a pensar en autoras españolas que desarrollaron su obra en ese tiempo le sobrarán dedos de la mano: Esther Ferrer, Cristina Lucas, Cristina Iglesias...

También se ahonda en el propósito del centro-museo de seguir mostrando sus fondos propios -compuestos por 3.180 obras-. «Una de cada tres obras de los fondos ya se ha mostrado», comentó el director.

En este caso, forman parte de la muestra «cinco de las últimas adquisiciones que en su mayoría han sido de artistas». Además de esta reivindicación feminista en la conquista de espacios que han acaparado hombres, la muestra tiene otro motivo. Se trata de la identificación de las distintas miradas al arte. 'ARTres' se refiere a tres discursos artísticos que se abordan en cualquier obra y trascienden la cuestión de género.

La inspección

Por un lado, la obra nacida de la introspección, «los adentros», comenta Castillejo. En esta línea se encuentran las cinco pequeñas piezas escultóricas (tituladas 'Monte marina', 'Tumba campestre', 'Abuela luz', 'Monte chino' y 'Flecha') adquiridas por el museo este año, de la artista vitoriana Elena Aitzkoa. La misma entiende como «pequeños ensayos del mundo» formados por objetos «muy vividos». En esta mirada más introspectiva destaca también la obra de la artista plástica Concha Jerez, contemporáneas más reconocidas. Su escultura 'Tiempo límite interior' muestra una figura femenina que sigue el canon clásico griego, pero abierta en canal.

Por otra parte se recogen creaciones basadas en la inspección, «de la retina al exterior», apunta Castillejo. Estas miradas tienen un punto crítico que se refleja en la instalación de Ixone Sábada a la entrada de la sala, donde se apilan ejemplares de Egin, clausurado en 1998 por el juez Garzón. La obra de esta artista anuncia que la línea expositiva del centro-museo está alejada de la censura. El propio Castillejo comenta que «parece que el pasado vuelve otra vez» -en una alusión velada a la retirada de la obra de Santiago Sierra en Arco-, frente a las columnas de papel de periódico.

La tercera parte de este 'ARTres' son los planteamientos que hablan sobre el arte en sí, «que se mira a sí mismo». Dentro de esta reflexión se encuentra 'El síndrome de Stendhal' de la artista vitoriana Juncal Ballestín, fallecida hace tres años. «Incluir el vídeo es también una forma de homenajearla», afirmó Castillejo. El vídeo muestra distintas estampas con esculturas clásicas. Las imágenes se suceden mientras suena el bip-biiip- del electrocardiograma, cada vez más intenso. El final de esta proyección habla del poder de las Humanidades.

La cuestión de género abordada con obras de mujeres. «La educación es necesaria si queremos solucionar el problema de la desigualdad», comentó la artista Charo Garaigorta, responsable de Innovación en Artium. Y lanzó una reflexión donde el protagonismo se lo ganan las propias obras. «100 años después de Virgina Woolf muchas preguntas que hizo están totalmente vigentes. Si estamos otra vez en este debate es que no lo hemos solucionado».

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