Toda una vida sobre las dos ruedas

Palmarés. Cientos de trofeos guardados en el garaje dan fe de la exitosa trayectoria deportiva de Landaluze en el trial y el enduro. / OLIDEN
Palmarés. Cientos de trofeos guardados en el garaje dan fe de la exitosa trayectoria deportiva de Landaluze en el trial y el enduro. / OLIDEN

Ander Landaluze recibe hoy el homenaje de la concentración motera Red Dragons

KEPA OLIDEN ARRASATE.

El veterano campeón e histórico motero Ander Landaluze (Arrasate, 1953) será homenajeado hoy sábado en el II Moto-Almuerzo Solidario que Red Dragons celebra en la plaza Arizmendiarrieta (antes Laubide). Este pionero del trial, ganador de sendos títulos vasco-navarros en 1978 y 1979 y de incontables trofeos a lo largo de 30 años de carrera deportiva, recibirá el homenaje de sus colegas moteros en un acto que tendrá lugar a las 17.00 horas. Será, junto con el concierto del grupo El Exterminio de la Raza de Mono (18.00) y el sorteo de regalos (19.00) el colofón a una jornada que aunará motor y solidaridad con la recogida de alimentos no perecederos.

El homenaje a Ander Landaluze constituye el reconocimiento a toda una vida sobre las dos ruedas. Una afición motera que comenzaba antes incluso de que su padre le comprara su primera Bultaco Alpina 250 cuando tenía 17 años. «Empezamos transformando motocicletas de carretera como las Bultaco Mercurio y Metralla, o las Derlan, en motos de monte, colocándoles manillares más altos, coronas más grandes y ruedas de tacos. Lo hacíamos mi primo Kepa y yo en casa del abuelo Tobías».

La Bultaco Alpina 250, una «moto de monte de la época, matriculada y todo», adquirida a Gerardo Altuna de Bergara, supuso un salto cualitativo en la carrera de Ander. Por ella dejó la flamante bicicleta de corredor Zeus con la que se desplazaba desde su caserío familiar Garratz, y con la que se daba tan buena mañana que «estuve a punto de debutar en competiciones ciclistas».

Y a la vez que rodaba por el monte con su Alpina, Ander hacía gala de sus facultades físicas en la práctica del alpinismo y la escalada. «Comencé a salir con mis amigos de Besaide y llegamos a escalar paredes tan legendarias como el Naranjo de Bulnes o las 'hermanas' de Irurzun». Pero cuando su compañero de cordada José Ignacio Mauri se fue a la mili en 1973, lo dejó y se centró exclusivamente en la moto.

Por entonces las revistas de motociclismo hablaban de una nueva modalidad de procedencia inglesa que se denominaba trial. Ander Landaluze descubrió así esta moda británica que entre nosotros se «introdujo por Cataluña».

No tardó en hacerse adepto de esta disciplina motociclística que combina destreza, equilibrio y en la que los pilotos deben superar obstáculos sin tocar el suelo con el cuerpo ni caerse. «Fabricantes como Bultaco, Ossa o Montesa comenzaron a producir modelos específicamente preparadas para esta práctica. Motos de 2 tiempos mucho mejores que los pesados modelos británicos de 4 tiempos». Landaluze cambió su Alpina por una Bultaco Sherpa 350. Corría el año 1974 y, tras prepararse haciendo zonas por los montes de los alrededores, debutó con 21 en competición en una prueba disputada en Peña Angulo (Burgos). «Me retiré. Fue demasiado duro». El joven trialero arrasatearra aún estaba verde frente a campeones como el bilbaíno Roque Tabares.

Pero el de Garratz fue madurando y su primera victoria no tardaría en llegar. La alcanzaría en 1975 en el Trial Velomoto disputado en Astigarraga. Los triunfos se irían encadenando durante los siguientes años, en los que «llegaba a disputar hasta 50 triales al año».

Los más de 200 trofeos que se acumulan en las baldas de su garaje dan fe de los incontables premios que pueblan el palmarés de quien llegó a ser designado piloto de pruebas de Bultaco, primero, y de Montesa, después. También compitió con Ossa, Frantic, Aprilia... hasta que dejó el trial en 1998 y «comencé a competir en la categoría de veterano de enduro, hasta mi retirada definitiva en 2004».

El trial fue sin duda la especialidad de Ander. Era tal su pericia que fue el primero en subir a Udalatx en moto en 1981. Poco antes había subido Koldo Vitoria ayudado por Juanito 'Ibaiondo' Arregi. Pero Landaluze lo hizo sin ayuda. Repetiría la hazaña muchas veces «subiendo por Txukurrillo hasta la cruz pequeña, a Aitzgorri y a otras muchas peñas». Y dice que una vez logró descender de Udalatx «a cero», es decir sin poner pie a tierra ni una sola vez.

Tierra y mar

Ander Landaluze ha corrido en moto por tierra... y por mar. En 1983 fue el pionero en introducir esta práctica en Euskadi. «Me compré una moto de agua en Tarifa en el verano de 1983 cuando aquí no había ninguna». Fue un arrebato. Había ido a practicar windsurf y se encaprichó y se la trajo «metida dentro del coche». Llegó a participar en algunas competiciones durante los 80.

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