El último viaje del Vasco-Navarro

Nieve. La supresión del ferrocarril Vasco-Navarro afectó a las gentes más humildes y dejó en el paro a 305 familias de ferroviarios./DV
Nieve. La supresión del ferrocarril Vasco-Navarro afectó a las gentes más humildes y dejó en el paro a 305 familias de ferroviarios. / DV

Hoy se cumplen 50 años del último viaje del ferrocarril entre Mekolalde y Estella

KEPA OLIDENARRASATE.

Tal día como hoy hace 50 años el ferrocarril Vasco-Navarro emprendía su postrero viaje para recorrer los 141 kilómetros entre Mekolalde (Bergara) y Estella, incluidos los ramales de Estibaliz y Oñati. Era el día de nochevieja de 1967 y el anuncio oficial de la supresión del tren, comunicado el 16 de diciembre por FEVE, había caído como un jarro de agua fría. Las crónicas de la época se hacen eco de la sorpresa y del malestar con que fue acogida la decisión de Madrid. «De la noche a la mañana, sin contemplaciones y con unas prisas inusitadas», la administración estatal de los ferrocarriles de vía estrecha clausuraba el ferrocarril cuando apenas dos meses antes «altas esferas de Madrid habían dado seguridades a las autoridades provinciales alavesas sobre la no supresión» del mismo. «En consecuencia se inició el arreglo de la cuesta de Salinas y se ha llegado hasta las proximidades de Villarreal en este empresa, dándose el caso de que se han contratado 14 obreros de la calle a 200 pesetas diarias para este cometido».

Los ferroviarios vitorianos entrevistados en un reportaje publicado por El Correo dando cuenta de la clausura de la línea decían que «en esta cuestión hay una especie de mano negra, de designios inconfesables que no se aclaran lo suficiente».

La apuesta estratégica por el transporte por carretera acabaría sentenciando a muerte infinidad de humildes y vetustas líneas ferroviarias locales en todo el Estado. En el caso del Vasco-Navarro, la línea Vitoria-Mekolalde arrojaba un déficit anual de once millones de pesetas. Unas pérdidas que se podría haber aminorado notablemente, afirman los ferroviarios. «Porque desde hace 15 años no se han tocado las tarifas. Ya que el retoque que se verificó en 1957 puede ser considerado como simbólico».

Juanjo Olaizola, en su libro 'El Ferrocarril Vasco-Navarro' (Euskotren, 2002), atribuía la delicada situación económica del ferrocarril, entre otras causas, a la «conservación defectuosa, por no decir inexistente; abandono por parte de la dirección técnica; falta de moral productora por parte del personal; tarifas generales muy bajas, sin haber sido revisadas desde 1957; jubilaciones en bloque, sin reposición de personal y edad media muy alta; recorrido de trenes sin orden ni concierto (seis trenes diarios, algunos a horas intempestivas); falta de racionalización del trabajo».

Una conjunción de factores que sentenciaron a muerte un tren que, sin embargo, en los 11 primeros meses de 1967 transportó a 1.667.000 viajeros. Julio, con 214.500 viajeros fue el más concurrido. Porque el tren era utilizado tanto para ir a trabajar como para ir a la playa a Deba. Era el transporte público que articulaba el valle y su desaparición llevó a los ayuntamientos del Alto Deba, bajo el auspicio de las cooperativas, a plantear sin éxito la restitución de un servicio ferroviario Eskoriatza-Oñati-Mekolalde.

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