Las trabajadoras de ayuda a domicilio exigen desbloquear la negociación del convenio

Concentración. Las trabajadoras, en la plaza. /  OLIDEN
Concentración. Las trabajadoras, en la plaza. / OLIDEN

DV ARRASATE.

Las trabajadoras de ayuda a domicilio de la subcontrata municipal Clece Zaintzen exigen al ayuntamiento que «actúe» para desbloquear la negociación del convenio propio al que aspiran, y apelan a la «responsabilidad» de los representantes políticos para resolver este conflicto laboral que atañe «a un servicio público», recuerdan.

La negociación comenzó el 9 de abril al vencer el contrato que Clece Zaintzen mantenía con el ayuntamiento y entrar el servicio en proceso de concurso. El objetivo de estas 25 trabajadoras es «firmar un convenio propio para que la nueva empresa adjudicataria este obligada a aplicarlo». Un acuerdo que «dignifique nuestras condiciones laborales. Hoy en día se nos aplica un convenio estatal: con una jornada anual de 1.755 horas, la inmensa mayoría tenemos jornadas muy pequeñas, los primeros tres días por baja por enfermedad común no las cobramos y encima, todavía seguimos siendo trabajadoras eventuales» señalan.

Las principales reivindicaciones que plantean se dirigen a reducir la jornada anual, mejorar salarios, insertar cláusulas para mejorar la parcialidad y tener las bajas al 100 por cien.

El ayuntamiento «nos garantiza el incremento del precio de licitación para posibilitar que nosotras tengamos el convenio; entendemos que es una buena noticia, pero lo que parecía fácil se complicó totalmente en la mesa de negociación» explican.

El consistorio, por un lado, les dice que «hay prisa» para sacar esos nuevos pliegos y por otro lado, la empresa «nos bloquea la negociación porque no pretende pagarnos las bajas al 100 por cien, entre otras muchas cuestiones», se quejan estas trabajadoras. «Nos quieren mandar a trabajar estando enfermas y esto no se trata de un juego. ¿Cómo pretenden que cojamos la baja si no nos pagan? ¿Cómo pueden aceptar que vayamos a trabajar enfermas? Trabajamos con personas mayores, son sensibles y recaen. Por lo tanto, queda claro que es imprescindible nuestra salud para poder trabajar en este sector y ofrecer un servicio de calidad» añaden.

Son muchas las interrogantes que plantean estas trabajadoras. «En todas las negociaciones del sector sociosanitario en Gipuzkoa, se acuerdan las bajas al 100 por cien por las características que reúne el sector. ¿por qué no es nuestro caso? ¿por qué no ocurre esto en Arrasate? El ayuntamiento y la empresa subcontratada por este ayuntamiento van a permitir que se nos penalice por estar enfermas?».

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