El testimonio de cuatro mujeres arrasatearras

Trini Ruiz de Alegría, una de las cuatro mujeres arrasatearras cuyo testimonio recoge esta exposición, tuvo que huir de Mondragón en 1936. Junto con sus padres y una hermana acabaron en Barcelona y regresaron a casa después de 3 años de exilio. Su padre no fue readmitido en la fábrica y perdieron la casa.

Libe Bengoa tenía 6 años cuando asesinaron a su padre. Su madre, con seis hijos, apenas tuvo tiempo de llorar. Ser viuda de un 'rojo' suponía una gran dificultad para encontrar trabajo. Soportó el desprecio de mucha gente pero se empeñó en que sus hijos crecieran sin odio.

Julene Iturbe era pequeña cuando su padre, Isidoro, fue detenido por la Guardia Civil. Julene y su madre, Basili, vieron cómo se lo llevaban. Él se despidió en euskera, intentando tranquilizarlas. Fue golpeado en la calle mientras madre e hija lo contemplaban desde el balcón. Pasó por Ondarreta y 'firmó' su 'libertad' pero fue asesinado en Hernani el 22 de octubre de 1936.

Juana Uranga huyó con su familia en 1936. Su madre, la abuela y 5 criaturas terminaron en Cataluña hasta el final de la guerra. A su regreso encontraron la casa completamente saqueada, con problemas para hallar trabajo por 'rojas' y con la tragedia de que su padre, concejal socialista, había sido fusilado.

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