Tecnología punta contra las ratas

Smart Trap. Dos empleados de Anticimex insertan la máquina en las conducciones del alcantarillado de otra ciudad.
Smart Trap. Dos empleados de Anticimex insertan la máquina en las conducciones del alcantarillado de otra ciudad. / DV

Contratan los servicios de Anticimex Cantábrica, que emplea rodenticidas ecodiseñados para acabar con los roedores

KEPA OLIDEN ARRASATE.

La guerra a muerte contra las ratas de alcantarilla cuenta con nuevas armas desde el pasado mes de junio. A los rodenticidas ecodiseñados distribuidos por los puntos 'sensibles' se le suma un método mecánico de última generación. Se llama Smart Trap y se inserta dentro de las conducciones subterráneas donde pululan estos repulsivos roedores. Un sensor de movimiento detecta la presencia de la rata y en milésimas de segundo le asesta un golpe mortal.

Cada impacto se traduce en una rata muerta pero la virtualidad de esta máquina no estriba tanto en el número total de bajas que ocasiona sino en la información que proporciona sobre la población de roedores que habita bajo nuestros pies. Y como se desprende de los datos recabados hasta la fecha -26 disparos en tres meses- Arrasate se halla dentro de un «rango normal».

Hoy por hoy no se puede hablar, por tanto, de una plaga de ratas en la localidad, pero sí de factores que contribuyen a magnificar el problema. «Las redes sociales amplifican el fenómeno y convierten la presencia de una rata en un problema» apuntaba el concejal de Servicios y Mantenimiento Óscar García. Se dan casos, añadía este edil, en que la presencia de una sola rata desencadena 4 denuncias por parte de otros tantos ciudadanos que la han avistado».

García explicó que el número de denuncias por avismientos de ratas «experimentó un alza a mediados de la anterior legislatura, y desde entonces se mantiene estable».

Mondragón, aseguraba el edil, «no tiene más problemas de ratas que otros municipios», pero los responsables municipales llevan tiempo tomando cartas en un asunto que requiere un control constante.

Un clima cada vez más benévolo, un flujo ininterrumpido de alimento a través de nuestros residuos orgánicos y la abundancia de sótanos desprotegidos, garantizan una vida confortable a las ratas. Sin depredadores naturales, al menos en las cloacas, su proliferación solo se ve frenada por la acción humana.

El ayuntamiento, a través de su contrata de limpieza viaria Cespa, ha emprendido reiteradas campañas de desratización. Pero como reconocía el concejal García, «ninguna nos ha satisfecho hasta la fecha». Es a la tercera cuando, a través de Cespa y sin coste económico adicional para las arcas municipales, se contrataron los servicios de la empresa de control de plagas Anticimex Cantábrica. Una firma con sede en Barakaldo y oficina en Urretxu que desembarcó en Arrasate en junio y que, tras Orio, ha convertido a la villa cerrajera en la segunda localidad guipuzcoana en dotarse de tecnología punta en la guerra contra las ratas.

Una combate cuyas armas tecnológicas consisten en un 'veneno' rodenticida ecodiseñado y la mencionada máquina Smart Trap. El rodenticida se distribuye en bloques de 100 gramos de peso que se implantan en puntos estratégicos y bien amarrados «para que ni las ratas ni el agua lo arrastren». Porque no deja de ser un veneno y su emplazamiento se mantiene en secreto por seguridad. Se trata de una sustancia anticoagulante cuyo principio activo se varía periódicamente para evitar que los roedores se inmunicen.

Cada 15 días se revisa y se repone el rodenticida analizando el consumo registrado al objeto de estimar la población de ratas en cada punto.

Pero lo más singular es sin duda la tecnología mecánica del Smart Trap. Un artilugio que se implanta de forma rotatoria por cada uno de los 6 sectores en que han dividido el municipio los especialistas de Anticimex. El aparato está adaptado para su colocación en conducciones de un determinado rango de sección. En las más estrechas no cabe y en las de mayor sección la rata tiene margen suficiente para eludir el alcance del impacto mortal de la máquina. Un inconveniente para el que Anticimex ya está desarrollando aparatos de diferentes dimensiones en su departamento de I+D+I.

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