El secreto del Ointxe Araski tiene forma de nariz de payaso

La clave del éxito. Las arrasatearras recogieron el trofeo de campeonas con narices de payaso /  AITOR
La clave del éxito. Las arrasatearras recogieron el trofeo de campeonas con narices de payaso / AITOR

Campeonas de Euskadi cadete al derrotar al Loiola Indautxu (60-52)

AITOR ZABALA ARRASATE.

El Ointxe Araski se alzó con el título de campeón de Euskadi de baloncesto cadete femenino tras imponerse al Loiola Indautxu por 60-52 en la final disputada la mañana del domingo en Iturripe. La victoria fue el premio a una gran Final Four en la que las arrasatearras desplegaron lo mejor de su juego para poner el broche de oro al campeonato con el título. Tras este triunfo, sus miras están puestas ahora en el Campeonato de España que se va a disputar en Huelva el último fin de semana de mayo.

El final del partido dio paso a la alegría desbordada de las guipuzcoanas, que realizaron todo un despliegue de celebraciones para festejar el éxito, desde abrazos a gritos, pasando por saltos y una rueda humana sobre el círculo central, con el colofón de un ametrallamiento simulado con el trofeo de campeonas como arma que terminó con todas las jugadoras tiradas sobre la cancha.

Una de las circunstancias más llamativas de la celebración fue la decisión de todo el equipo de colocarse unas vistosas narices de payaso rojas poco antes de acudir a recoger el trofeo de campeonas. Este gesto tiene un simbolismo para los componentes de este equipo que va más allá de ser una ocurrencia divertida. De hecho, responde a la teoría de 'Arri', el entrenador del Ointxe Araski, de poner en valor lo que el baloncesto tiene de espectáculo. «Igual que los payasos salen al escenario para hacer disfrutar al público, cuando llegamos a una final quiero que mis jugadores afronten el partido pensando que tienen que hacer disfrutar a sus seguidores. Para que esa idea cale, suelen asistir a la charla que ofrezco antes de cada final con la nariz de payaso puesta, y esa es la razón que les ha llevado a recoger el premio de esta manera», explicó el técnico arrasatearra.

Volviendo a lo que fue la final, las arrasatearras rubricaron un gran primer cuarto que se cerró 23-13 a su favor. Pero en el segundo, las jugadoras vizcaínas recortaron distancias y se llegó al descanso con un tanteador de 34-28 que dejaba el desenlace en el aire. La emoción se adueño del choque en el tercer cuarto, con un tanteador de 4-10 favorable al Loiola Indautxu que colocó el empate a 38 en el marcador antes de jugarse el último cuarto.

Los nervios estaban a flor de piel, y todo apuntaba a que la victoria y el título serían para las jugadoras que hicieran gala de una mayor concentración. Afortunadamente para el Ointxe Araski, fueron ellas las que se mostraron más enteras en este tramo decisivo del encuentro. La falta de acierto que habían mostrado de cara a la canasta rival en los dos cuartos anteriores (11 puntos en el segundo cuarto, y 4 en el tercero), pasó a ser un mal sueño. Las arrasatearras atacaron con convicción la canasta rival, y fueron aumentando las diferencias con un parcial de 22-14 en el último cuarto que les dio la victoria por 60-52.

Irene Murua, con 18 puntos y una espectacular cifra de 22 rebotes (16 en defensa y 6 en ataque), fue la máxima realizadora del Ointxe Araski, seguida de Lierni Aguado (13 puntos), Haizea Apellaniz (11 puntos), Naia Badiola (6 puntos), Iratxe Pérez (5 puntos), Teresa Isabel Mbomi (4 puntos) y Maider Castellano (3 puntos).

Derrota peleada del MU

Por su parte, el Mondragon Unibertsitatea cayó en la cancha del CD Estela de Cantabria por 89-82, pero poco faltó para que los cerrajeros aguaran un ascenso que ya tenía en su mano el conjunto cántabro. El desenlace del partido se produjo tras una prórroga a la que se llegó después de una increíble remontada del MU en el último cuarto. El CD Estela había llegado al cuarto final con un marcador favorable de 67-49. El partido parecía decidido y, con él, el ascenso directo a la Liga LEB Oro para el conjunto norteño. Las gradas eran una fiesta, pero aquella alegría duró lo que tardó el equipo arrasatearra en recortar diferencias hasta llegar al 76-76 que campeaba en el marcador al final del último cuarto.

La prórroga termino por hacerse larga para el MU. El desgaste físico, unido a las expulsiones por acumulación de faltas y a alguna controvertida decisión arbitral, se cobraron su tributo y posibilitaron que los cántabros festejaran finalmente un ascenso directo que llegaron a ver en serio peligro.

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