El Rocío volvió a brillar en Arrasate

El coro de Al-Andalus en el centro./
El coro de Al-Andalus en el centro.

Cientos de romeros llegados de todo Euskadi adoraron a la Blanca Paloma en la XXVII Romería del Rocío del Alto Deba

NAGORE GOÑIARRASATE.

Ayer fue un día de color, de alegría, de música y de devoción en Arrasate. Una jornada en la que la Reina de las Marismas, la Virgen del Rocío, precedida por jinetes a caballo y rodeada por cientos de romeros, volvió a salir desde el Centro cultural Al-Andalus hacia la iglesia Santa Teresa y más tarde hacía el parque de Arruena, donde ya para entonces reinaba la fiesta de la mano de las 18 asociaciones llegadas de todo Euskadi.

La Romería del Rocío, según aseguraban Gonzalo, Mikel y Rafa, tres de los romeros, es «cita obligada» en el calendario del centro Aljarafe de Errenteria. A ritmo de guitarra, bombo y caja, ya son todo unos veteranos en festejar el Rocío en Arrasate, que se convierte además en punto de reencuentros de familias, amigos, pequeños y mayores. «Una fiesta que se celebra gracias al centro Al-Andalus, y en especial a Rafa Gómez, el actual presidente, el padre y la madre del Rocío de Arrasate, el alma de todo esto», señalan los integrantes del coro de Errentería. Muy cerca se encontraba Erminia que, a sus 96 años, no ha faltado nunca a la cita del primer domingo de julio en Arruena. Llegó a Udala desde Montilla hace ya más de cuarenta años y aquí ha vivido desde entonces, un lugar «en el que me han acogido muy bien», afirma. 27 años sin faltar al Rocío y ayer lo hacía de la mano de su nieta, relevo generacional que a pesar de que siguen reivindicándolo, ya está presente. Naiara, Cristina, Isa y Jimena, de tan sólo ocho años, llegaban desde Zalla y Artzeniega. No se pierden ninguna feria y aseguran que la cita de Arrasate siempre es «para repetir». No hay duda de que la fiesta andaluza-arrasatearra es especial y participativa, una jornada llena de color, pero sobre todo de amistad y compañerismo.

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