La recogida de basuras permanecerá en huelga del 16 al 26 de octubre

Huelga. Los residuos urbanos quedarán sin recoger durante 10 días. / OLIDEN

Denuncian que la nueva UTE adjudicataria rechaza subrogar a 7 de los trabajadoresFerrovial no prorrogó el contrato «porque perdía dinero» y la nueva UTE quiere desprenderse de «8 o 9 trabajadores»

KEPA OLIDEN ARRASATE.

El otoño comienza caliente en el ámbito laboral con la convocatoria de una huelga de diez en el servicio de gestión de residuos urbanos del Alto Deba. La recogida de basuras se interrumpirá en toda la comarca entre el 16 y el 26 de octubre para exigir la subrogación de los trabajadores que se han quedado «sin puesto» en la transición de una subcontrata a otra. Gorka Rodríguez, delegado de ELA, cifraba en 7 el número de trabajadores en esa situación. Pero su número podría aumentar, «la empresa nos ha dicho que pueden ser 8 o 9 los que irían a la calle», dicen.

Un total de 47 trabajadores forman a día de hoy la plantilla que se ocupa de la gestión de los residuos urbanos en la comarca. Hasta la primavera pasada pertenecían a la nómina de la empresa Ferrovial Servicios, adjudicataria de este servicio mancomunado desde hace más de cinco años. Pero llegado el momento de prorrogar el contrato Ferrovial no quiso renovarlo «alegando pérdidas económicas» en la prestación de esta servicio. En consecuencia, la Mancomunidad se vio obligada a convocar un nuevo concurso para la adjudicación de la gestión de residuos urbanos. Lo hizo en mayo con un precio de licitación de 2,5 millones de euros anuales y solo recibió una oferta: la presentada por la unión temporal de empresas UTE Debagoiena, conformada por Enviser, Moyua y Altuna y Uría por un importe de 2,35 millones de euros.

Subrogación

La nueva empresa prestataria del servicio de recogida de residuos urbano asumió su cometido el domingo 1 de octubre a las 00.00 horas «con la negativa a subrogar a 7 de los trabajadores del servicio, lo que es ilegal porque incumple el Estatuto de los Trabajadores y el pliego del contrato de adjudicación de la mancomunidad» avisaba Rodríguez.

La consecuencia directa de esta situación, añadía el delegado sindical de ELA, es que estos siete trabajadores «no constan como despedidos y por tanto pierden su derecho a una indemnización por ese motivo». Se han quedado en una «especie de limbo o tierra de nadie tras haber desaparecido la subcontrata a la que pertenecían y no haber sido subrogados por la nueva».

Gorka Rodríguez anunciaba que el caso de estos 7 trabajadores va ser recurrido ante Magistratura de Trabajo. Pero entre tanto y como medida de presión, los trabajadores reunidos en asamblea el pasado viernes acordaron -con un solo voto en contra- declarar una huelga de 10 días. Si en ese plazo no se resuelve la situación de estos trabajadores «emprenderíamos una huelga indefinida» advierte Rodríguez.

Recortes

La nueva UTE Debagoiena adjudicataria del servicio de recogida de residuos urbanos podría prescindir de «8 o 9 de los 47 trabajadores de la plantilla». El delegado sindical de ELA atribuye ese recorte de plantilla a dos factores: la reversión de algunos de los servicios de recogida a manos de la propia Mancomunidad y los «drásticos recortes de horarios introducidos en algunas recogidas por la nueva empresa».

Según Gorka Rodríguez, la Mancomunidad habría asumido algunos servicios que hasta ahora prestaban estos trabajadores, como la recogida de la fracción rechazo los viernes, las inspecciones de calidad de los contenedores selectivos...

A este vaciamiento de tareas se une, asegura Rodríguez, un recorte de horarios que «en la práctica reduce a la mitad el tiempo para cubrir las rutas de recogida, que en algunos casos pasan de 6,5 horas a 3 horas».

Como consecuencia de ambos factores, la empresa quiere desembarazarse de una parte de la plantilla. Un excedente de personal que la Mancomunidad habría también rechazado asumir «porque no pueden incorporar a nadie sin convocar un concurso-oposición».

No menos preocupante es, a juicio de los trabajadores, la merma de la calidad del servicio que ocasionarán los recortes de horarios. «Cuando les preguntamos qué debíamos hacer; si dar por terminada la recogida al finalizar el nuevo horario o concluir la tarea, la empresa nos dijo que no nos iban a pagar las horas», explicaba Rodríguez. O sea que si no les da tiempo a recoger todos los cubos del PaP de Antzuola u Oñati, los «vecinos tendrán llevárselos de vuelta a casa» teme este trabajador. Pero lo cierto es que «vamos a tener que andar como los chóferes de autobús, siempre apurados de tiempo y con el horario en los talones, con el camión a toda velocidad y sin poder prestar un servicio en condiciones».

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