Punto negro en la curva de Kataide

Txurisene. Salida de la curva hacia Arrasate donde se concentran los accidentes./OLIDEN
Txurisene. Salida de la curva hacia Arrasate donde se concentran los accidentes. / OLIDEN

La Diputación Foral tomará medidas tras ser interpelada al respecto por EH Bildu. Solo en lo que va de año se han registrado una quincena de accidentes a la salida de la curva en sentido Arrasate a la altura del caserío Garratz

KEPA OLIDENARRASATE.

La Diputación Foral adoptará medidas para mejorar la seguridad del tráfico en la curva de Kataide, un punto negro de la GI-627 con un historial de accidentes que solo en 2017 superan la quincena, el último anteayer domingo.

En respuesta a una interpelación de EH Bildu, la diputada de infraestructuras viarias Aintzane Oiarbide contestaba recientemente que el número de accidentes que han tenido lugar en este punto se limitan a «uno hasta agosto de 2017, según datos remitidos por el Departamento de Interior del Gobierno Vasco». Por ello, la Diputación replicaba a EH Bildu que no creía necesario adoptar «medidas especiales» para la seguridad del tráfico en la curva de Kataide porque «un accidente en 2017 no es motivo suficiente».

Sin embargo, desde la Diputación admitían ayer que se trata de un malentendido y precisaban que son 13 los accidentes contabilizados hasta julio. Al parecer, una vaguedad en la designación del punto kilométrico en cuestión podría estar en el origen de este malentendido, según explicaban desde el departamento foral de carreteras.

Enmendado el error, el departamento que dirige Aintzane Oiarbide ha anunciado que estudiará las posibles actuaciones a realizar para poner fin al rosario de accidentes que desde hace años se suceden en este punto. A este respecto, EH bildu sugería en su interpelación la posibilidad de instalar un rádar de velocidad y asfaltar la carretera.

Garratz e Iberdrola

Los siniestros se concentran a la salida de la curva de Kataide en sentido Arrasate, a la altura del caserío Garratz y la subestación eléctrica de Iberdrola. Vecinos y trabajadores de los pabellones cercanos atestiguan la peligrosidad que entraña esta curva, especialmente con el firme mojado. «En lo que va de año he presenciado al menos seis accidentes» señalaba un trabajador de la firma textil Astore-Ternua, desde cuyos ventanales se domina todo el trazado de la citada curva, que en la vecindad se conoce con el topónimo de Txurisene.

Desde esta atalaya son testigos de la ristra accidentes, hasta el punto de que rutinariamente se dicen unos a otros: «ya se la ha pegado uno más».

Por fortuna, la inmensa mayoría de los accidentes se han saldado sin heridos, aunque «hace aproximadamente un mes una joven conductora hubo de ser evacuada en ambulancia después de que su coche volcara» explicaba el empleado Astore-Ternua. Pero no pueden evitar el temor de que algún día se acabe la suerte y ocurra una desgracia irreparable.

Operarios atropellados

Una tragedia como la que se rozó en abril de 2011, cuando dos operarios que realizaban unas obras de mantenimiento resultaron heridos de gravedad tras ser atropellados por un turismo a la altura de Garratz. Ambos trabajadores se encontraban cambiando una valla bionda que el día anterior había resultado con desperfectos a causa de otra salida de calzada. Sobre las 13.20 horas un Nissan Primera arrolló a los trabajadores en un nueva salida de calzada.

Los dos operarios, de 46 y 28 años y pertenecientes a la empresa UTE Gipuzkoa, fueron trasladados al hospital del Alto Deba en estado grave.

Velocidad y peralte

Prácticamente todos los accidentes registrados en Kataide son debidos a deslizamientos que se producen a la salida de la curva en sentido Arrasate, con derrapes y colisiones contra la bionda y también contra la mediana de hormigón que separa este tramo desdoblado de la GI-627.

La ausencia de peralte, el exceso de velocidad y un pavimento húmedo son por regla general los desencadenantes de estos siniestros, al margen de otros factores como por ejemplo cubiertas en mal estado.

El tramo desdoblado de la GI-627 entre Epele y Eroski es una invitación irresistible a la velocidad para muchos conductores que se lanzan a apresurados adelantamientos. Este tramo de alta densidad de tráfico cuenta con otro 'enemigo', como es la ausencia de peralte de la curva en sentido Arrasate. La existencia de viales de acceso a los caseríos, pabellones y a las cocheras de Pesa impide que la carretera GI-627 tenga un peralte acusado en ese punto. Además, como conjeturan algunos residentes, la continua entrada y salida diaria de docenas de autobuses que repostan y son revisados en las cocheras, «podría contribuir con cualquier mínimo goteo de aceite o gasoil a multiplicar la peligrosidad de este tramo».

Como señalaba el trabajador de Astore-Ternua, todo se reduce al final «a un tramo de doce metros» donde se desencadenan todos los accidentes. Antes, agregaba, «solían producirse también algunos accidentes en la curva en sentido Bergara, pero desde que se pavimentó la calzada con un asfalto rugoso no se han vuelto a registrar más siniestros». Pero los siniestros en sentido contrario continúan imparables. Algunos ni siquiera son contabilizados porque sus conductores deciden proseguir camino aun después de haberse dejado algún fragmento de carrocería en la carretera.

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