Una mujer cae a la calzada al abrirse accidentalmente la puerta del autobús

ARRASATE.

La familia de la mujer que el jueves pasado cayó de un autobús en marcha al abrirse la puerta accidentalmente estudia emprender acciones legales para exigir responsabilidades por lo sucedido. La hija de la mujer accidentada indicó que su madre se encuentra «bien, pero aún dolorida por las contusiones y magulladuras», y todavía «no sabemos qué evolución experimentará o si necesitará rehabilitación», advertía esta joven residente en Aretxabaleta.

La mujer de 55 años viajaba con su nieta de 15 meses en la sillita cuando ambas acabaron en el suelo a la altura de la rotonda de Mugarritte. La hija de la mujer y madre de la bebé sospecha que, a tenor de lo declarado por otros pasajeros, el autobús «iba rapidito» cuando efectuó el giro en la rotonda antes de enfilar hacia Aretxabaleta. En cualquier caso, la abuela viajaba de pie sujetando la sillita de la niña cuando al parecer perdió el equilibrio como consecuencia de la maniobra. «La sillita volcó con la niña atada dentro», contaba la madre de la bebé. A resultas de la caída la pequeña recibió un golpe en la cabeza que le produjo un chichón sin más consecuencias.

La peor parte fue para la abuela, que como explica su hija, «cayó de espaldas en el hueco de la puerta golpeándose contra ella». Pugnando por levantarse, la mujer «debió agarrarse a una de las barras» de la articulación de puerta, y esta «se abrió parcialmente y mi madre quedó atrapada con la cabeza y el pecho fuera. Cuando todo el autobús se puso a gritar para avisar al conductor de lo que ocurría, la puerta se terminó por abrir del todo y mi madre cayó sobre la calzada, con el autobús todavía en marcha». La hija se esforzaba en describir el susto que se llevó su madre «cuando dice que vio la rueda del autobús delante de su cara». La fortuna quiso que ningún otro vehículo pasará en aquellos momentos por el lugar y la mujer pudo ser rescatada por los pasajeros y reintroducida en el autobús.

La hija censuraba el comportamiento del chófer, que «ni siquiera llamó a una ambulancia y se limitó a dejar a mi maltrecha madre y a mi hija en la parada de Aretxabaleta, justo enfrente del ambulatorio. La abuela, «aún en estado shock», acudió inmediatamente al ambulatorio con la niña, y tras avisar a la familia, fueron derivados al hospital de Arrasate.

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