La magia de la madera, en Kulturate

Veteranos. Imanol Barrenetxea-Arando y Jose Mari Etxabe, en la muestra de Kulturate. / OLIDEN
Veteranos. Imanol Barrenetxea-Arando y Jose Mari Etxabe, en la muestra de Kulturate. / OLIDEN

Los tallistas exponen su tercera colectiva en 36 años con 153 trabajos de 23 artistas | La asociación Arrasateko Tailaginen Elkartea-Arte mantiene hasta el día 26 la muestra titulada 'La magia en la madera'

KEPA OLIDEN ARRASATE.

«Ese relieve que representa al desaparecido Portal de Olarte estaba contenido dentro de un tablón de madera. Lo único que hemos hecho es eliminar la madera sobrante hasta que ha aflorado esa figura». Ahí reside la magia de la madera, en palabras de Jose Mari Etxabe, uno de las veteranos de la asociación local de tallistas Arte (Arrasate Tailaginen Taldea) que participa en la muestra colectiva que se exhibe en los claustros de Kulturate.

El relieve del Portal del Olarte que apuntaba Etxabe es una de las 153 tallas de madera que componen la exposición que lleva por título 'La magia en la madera' y que se puede visitar hasta el 26 de mayo. La muestra aglutina las creaciones más sobresalientes de 23 tallistas socios de Arte. Una asociación que no se ha prodigado mucho en público. En sus 36 años de vida solo ha realizado tres exposiciones contando la presente. Las primeras, explicaba el también veterano tallista Imanol Barrenetxea-Arando, fueron las exhibidas en 2003 en Harresi Aretoa y la conmemorativa de los 25 años de Arte celebrada en Kulturate en 2008.

En los diez años transcurridos desde entonces los tallistas han logrado vencer el pudor y ganar confianza a la hora de mostrar sus obras. También el estilo, decía Barrenetxea-Arando, ha evolucionado. De la talla tradicional vasca, con muchas argizaiolas, kutxa... que se estilaba antes «hemos dado un salto cualitativo y en esta muestra se pueden observar figuras diferentes, bidimensionales y tridimensionales, escudos, tableros y piezas de ajedrez...».

Mucho jubilado

El tallado de madera en una afición en auge. «Actualmente somos 48 socios y cada año tenemos 2 o 3 nuevas incorporaciones. En los últimos 8 años se han incorporado 22 nuevos socios», explicaba Barrenetxea-Arando. Etxabe añadía que el 80 o 90 por ciento somos jubilados o prejubilados porque es una actividad que exige mucha dedicación y cuando estás trabajando no le puedes dedicar todas las horas que requiere».

En la sede de la asociación en la antigua fábrica de clavos de Oltam, en Zalduspe, «es habitual que cada tarde nos reunamos a trabajar del orden de 15 socios o más. Cada uno tiene sus herramientas y poseemos una decena de mesas de trabajo, y nos llevamos muy bien», decía Etxabe.

La pasión por el tallado de madera que les une «te procura la misma satisfacción de cualquier otra actividad artística: verte capaz de realizar una obra te reporta una enorme satisfacción». Pero no dinero, al menos por regla general. Porque lo normal es que «conservemos las obras para nosotros o para regalarlas a familiares y amigos», aseguraba Barrenetxea-Arando. Pero «hay tallistas que aceptan encargos, y si preguntas, los hay que incluso están dispuestos a vender sus tallas».

Pero las obras vendidas, apostillaba Etxabe, «no constituyen ni el 1 por ciento» de la producción, «porque si empiezas a contar el precio de la madera y a sumar las horas de trabajo invertidas, el precio se elevaría mucho y se te plantea un problema a la hora de fijar un precio de venta. Y sería casi invendible».

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