Vía libre para los arqueólogos

Picando. Operarios de la brigada perforan y retiran las sucesivas capas de hormigón y todouno.
Picando. Operarios de la brigada perforan y retiran las sucesivas capas de hormigón y todouno. / OLIDEN

Entre otros restos humanos medievales, buscarán el misterioso sepulcro del obispo de Palencia. Aranzadi investigará bajo la torre del campanario empezando la próxima semana

KEPA OLIDEN ARRASATE.

La excavación arqueológica «en busca de los primeros habitantes de Arrasate» que yacen bajo la torre del campanario comenzará la próxima semana una vez que los operarios de la brigada municipal de obras terminen de abrir el camino para dicha prospección. Porque la tarea no está resultando sencilla. Después de cortar con rotaflex la gruesa baldosa del pavimento -siempre por las juntas con vistas a su recolocación-, los operarios se toparon con la sorpresa de que la solera se hallaba recubierta con una capa de hormigón de 35 centímetros, por fortuna sin mallazo. Tras perforar el hormigón a golpe de martillo neumático, aún restaba otro manto 40 centímetros de todouno, esto es, una gruesa capa prensada de arena y piedra.

Casi dos semanas se han consumido en las tares previas para alcanzar la tierra donde yacen los huesos que Arrasate Zientzia Elkartea busca. En particular, los del misterioso obispo de Palencia que según algunos testimonios se hallarían contenidos en un sarcófago inhumado justamente donde se excava.

Todos los indicios sobre este presunto sarcófago conteniendo los restos de un prelado palentino medieval se reducen al testimonio de un testigo que presenció el hallazgo del mismo durante el transcurso de las obras de restauración de la parroquia en los años 90. Los responsables de la obra se limitaron a echar tierra sobre el asunto para ahorrarse engorrosas demoras ocasionadas por investigaciones arqueológicas.

Ahora, Arrasate Zientzia Elkartea, de la mano de los especialistas de Aranzadi, impulsa un proyecto investigación con el propósito general de estudiar los restos humanos de los pobladores medievales de Arrasate. Pero no es ningún secreto que el objetivo primordial de la excavación es escrutar el enigma del enterramiento del obispo de Palencia.

De hecho, Aranzadi apunta que en el transcurso de las obras de rehabilitación de la parroquia «se retiraron gran cantidad de restos óseos superficiales, pero en la zona situada bajo la torre del campanario se descubrieron enterramientos de un sepulcro con restos de ajuares».

La investigación, que cuenta con el respaldo del Ayuntamiento de Arrasate y del Departamento de Cultura de la Diputación Foral, comenzará esta próxima semana bajo la dirección del arqueólogo de Aranzadi Alfredo Moraza. Los restos humanos que salgan a la luz serán a su vez estudiados por el forense y antropólogo Francisco Etxeberria.

Estos restos serán sometidos a análisis mediante metodologías avanzadas y servirán para el estudio de contextos funerarios de la Edad Media.

La curiosidad ciudadana que se ha suscitado en torno al misterioso sarcófago del obispo de Palencia no se verán satisfecha hasta dentro de «unas semanas». Aranzadi ha fijado este plazo indefinido para completar los trabajos a cuyo término darán cuenta de los resultados.

El sondeo arqueológico se produce en el entorno de la iglesia parroquial de San Juan Bautista cuya primera mención escrita es de 1318 y que sufrió afecciones en el incendio de la villa acaecido en 1448. Posteriormente fue reconstruida en su forma actual. El emplazamiento se sitúa en el solar donde fue levantada la actual torre campanario entre los años 1520 y 1540. Tanto el interior como los aledaños del templo fueron ocupados y utilizados como cementerio durante siglos hasta su traslado a Alday en 1811.

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