El enigma del obispo de Palencia

Kanpantorpea. La excavación comenzará en la parte próxima a la pared interior del campanario hacia el 11 de septiembre./K.O.
Kanpantorpea. La excavación comenzará en la parte próxima a la pared interior del campanario hacia el 11 de septiembre. / K.O.

El forense Paco Etxeberria estudiará los restos humanos medievales que afloren en la excavación a realizar en septiembre. Una excavación arqueológica de AZE y Aranzadi investigará debajo el campanario

KEPA OLIDENARRASATE.

Una excavación arqueológica programada para primeros de septiembre busca desentrañar uno de los enigmas más desconcertantes destapados por las obras de rehabilitación integral de la parroquia de San Juan entre 1994 y 1998. Se trata de un misterioso sepulcro que afloró debajo de la torre del campanario y que podría corresponder a un supuesto obispo de Palencia.

El hallazgo de un sarcófago conteniendo un esqueleto vestido con ropajes episcopales, anillo, mitra y báculo sorprendía a los operarios que en aquellos momentos trabajaban en las obras de rehabilitación de la torre del campanario. Los responsables de la contrata decidieron entonces ocultar el descubrimiento para evitar la previsible paralización de las obras al objeto de que los arqueólogos investigaran el enterramiento. Se echó tierra sobre el asunto, tanto literal como figuradamente, pero no lograron impedir que la noticia del hallazgo del sarcófago se filtrara por boca de uno de los jubilados espectadores de las obras que presenciaron el descubrimiento. Y así fue cómo transcendió el hecho, llegando primero a conocimiento del ayuntamiento y posteriormente a oídos de los investigadores de Arrasate Zientzia Elkartea (AZE).

José Ángel Barrutiabengoa y sus colegas de AZE se dirigieron entonces al Consistorio con intención de recabar más información sobre el hallazgo. Y en la documentación municipal relativa a este asunto «figuraba la mención del sepulcro de un obispo de Palencia», explicaba este investigador.

Durante la rehabilitación del campanario se halló un sarcófago de piedra que no se investigó

Nadie sabe cómo ni de dónde surge la pista 'palentina' pero Barrutiabengoa baraja que «quizá alguien atestiguó haber visto en el sarcófago una inscripción relativa a esta ciudad castellana». Palencia, según Barrutiabengoa, fue en la Edad Media la cabecera de una de las más poderosas y extensas jurisdicciones eclesiásticas, a la que también pertenecía Mondragón antes de pasar a depender del Obispado de Calahorra.

Ipiztiko Harria

Diversas conjeturas e hipótesis se han ido agolpando en torno a este enigmático sepulcro episcopal durante los pasados 20 años.

La inhumación en Arrasate de un prelado de la jerarquía eclesiástica del obispo de Palencia es un hecho bastante insólito. Especialistas consultados por AZE, explicaba Barrutiabengoa, apuntan a la posibilidad de que este sepulcro pudiera corresponder a algún obispo de Palencia a quien la muerte sorprendió durante una visita sinodal por estos parajes. Y es precisamente aquí donde se suscita otra llamativa hipótesis.

En las inmediaciones del monte Tellamendi de Aramaio se alza desde tiempos remotos -presumiblemente desde la alta Edad Media- la denominada piedra de Ipizti o Ipiztiko Harria. El topónimo, explica Barrutiabengoa, es una corrupción de término Episcopus Harria, y se trata de una estela funeraria que conmemora el asesinato a manos de unos bandoleros o de unos forajidos de un obispo que resultó muerto en el transcurso de un asalto a su expedición. No hay que olvidar que en la antigüedad estos caminos de monte eran muy transitados, y el lugar donde se levanta la citada piedra episcopal corresponde a un importante cruce de caminos.

En una hipótesis «que hay que coger con alfileres» no parece descabellado imaginar que este prelado asesinado fuera el obispo de Palencia y que su cadáver fuera inhumado en la parroquia de Mondragón, a la sazón una de las más importantes de las inmediaciones.

Todas estas interrogantes podrán empezar a tener respuesta con la excavación arqueológica que se acometerá en septiembre.

Con rotaflex

Operarios de la Brigada Municipal de Obras armados con una rotaflex abrirán el camino cortando el pavimento de baldosa que recubre el suelo de Kanpantorpea. El investigador de AZE José Ángel Barrutiabengoa anunciaba que los trabajos «podrían comenzar hacia el 11 de septiembre». Se cerrará al tránsito el espacio comprendido entre las columnas más próximas a la pared de la torre (frente a la puerta de la parroquia), donde se cree que se halla enterrado el misterioso sarcófago.

Arrasate Zientzia Elkartea es el impulsor y el firmante del presente proyecto arqueológico pero en su redacción se adivina la mano de la Sociedad de Ciencias Aranzadi. Tal y como reconocía Barrutiabengoa, los expertos de Aranzadi le han dado el marchamo profesional que requiere un proyecto de estas características, sobre todo a la hora de recabar las necesarias subvenciones públicas.

En realidad la presente investigación se presenta como un 'estudio de restos humanos medievales' en la torre del campanario de Arrasate. En el proyecto no se menciona para nada ningún sarcófago episcopal de la Edad Media. Pero si en durante excavación de estos restos medievales aflora el enigmático sarcófago...

Una vez cortado el pavimento de baldosa a golpe de rotaflex, la subsiguiente excavación será dirigida por el arqueólogo de Aranzadi Alfredo Moraza. Los restos humanos que afloren en el transcurso de la excavación serán después analizados por el ojo experto del reputado forense Paco Etxeberria.

José Ángel Barrutiabengoa dice no tener ninguna duda de que «restos humanos medievales van a aparecer seguro». La parroquia de San Juan alberga incontables enterramientos. No en vano desde la Edad Media hasta prácticamente el siglo XVIII -los enterramientos en Aldai comenzaron en 1809- los feligreses eran inhumados en el templo parroquial. Muchos de aquellos esqueletos apilados a lo largo de los siglos fueron exhumados durante la rehabilitación integral del templo. Pero nadie duda de que aún aparecerán más restos.

Pero el objetivo confeso del proyecto no es otro que despejar de una vez por todas la pregunta que desde hace ya dos décadas ronda a los miembros de Arrasate Zientzia Elkartea: ¿aparecerá o no un sarcófago de piedra con los restos del obispo de Palencia?. La respuesta se desvelará dentro de un mes.

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