«Empezamos haciendo herrajes para balcones»

Jaime Osinaga y el ya fallecido Jesús Nafarrate cursaron juntos maestría en la Escuela Profesional. Osinaga se colocaría con su padre Prudencio en Talleres Egidazu y Nafarrate en Lantoki. Pero a la vuelta de la mili empezaron a dar forma a la idea de fundar una calderería propia. En plena crisis de la reconversión, con los peores presagios de los bancos y con intereses del 19%, se embarcaron en la aventura de fundar la calderería Errota. «Nos fue bien trabajando para la construcción y haciendo herrajes para balcones y barandados». En 1990, por no alterar el anagrama con la E, rebautizaron la empresa con el nombre de Epele.

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