Convivencia en torno a la mesa

Bizilagunak. Impulsores de esta iniciativa hacen un llamamiento público a participar./OLIDEN
Bizilagunak. Impulsores de esta iniciativa hacen un llamamiento público a participar. / OLIDEN

Bizilagunak promueve los encuentros familiares entre autóctonos y extranjeros

KEPA OLIDENARRASATE.

Alguien dijo que para ganarse el corazón de un vasco más vale una buena comida que cien discursos. Y esa fórmula vale tanto para los autóctonos como para los extranjeros que se han avecindado en el país. Así lo creen los impulsores del programa Bizilagunak, una iniciativa que busca promover la integración y la convivencia en torno a una buena mesa.

Los vínculos de amistad y fraternidad se tejen y se robustecen compartiendo una buena comida y por ello SOS Racismo lleva cinco años promoviendo estos encuentros entre familias que este año se reeditarán por sexta vez el domingo 19 de noviembre. Dinamizadores de SOS Racismo intermedian poniendo en contacto a familias autóctonas y a familias extranjeras para que ese domingo compartan mesa en casa de cualquiera de las dos.

Las comidas tienen lugar en domicilios particulares antes que en espacios públicos -sociedades o restaurantes- «por razones de intimidad». Nora Ugarteburu, de SOS Racismo, explicó que en la edición del año pasado se celebraron en Euskadi 235 comidas en las que participaron 2.615 comensales.

Las cifras correspondientes a Arrasate fueron modestas, con la participación «de 3 ó 4 familias». Para este año se han propuesto incrementar la participación haciendo una llamamiento a las familias de la localidad a sumarse a esta iniciativa que «fomenta la integración y la convivencia. Tanto hablar de ellas y aquí tenemos la ocasión de ponerlas en práctica» subrayaba la concejala de servicios sociales Amaia Azpiazu (PNV). «A ver si se apunta la gente», invitaba la edil. Para hacerlo no hay más que inscribirse llamando al teléfono 658 794 755 (Nora) o escribir al correo electrónico debagoiena.bizilagunak@sosracismo.eu.

La experiencia, para quien la ha probado, no puede ser más positiva. Así lo atestiguaba la presidenta de la asociación de mujeres musulmanas Djamila Zereiby. «Fue muy bonito y se crea un ambiente magnífico que ayuda a crear un vínculo sólido» entre las familias que comparten la mesa.

Exhortaba Djamila a autóctonos e inmigrantes a luchar por «crear una convivencia sana donde impere el respeto mutuo». Conocer la diversidad de culturas y de creencias «ayudará a hilar un tejido único que nos arrope a todos. Puede que sea difícil pero no imposible: la política cuando es constructiva, une, y la religión cuando se mira con profundidad, une».

En la misma línea se pronunciaban Tamara Pérez, de los servicios sociales municipales, quien recalcaba que el programa Bizilagunak es el «espacio para la convivencia», y la antzuolarra Pilar Etxaniz, para quien estos encuentros de mesa y mantel constituyen la mejor vía para erradicar los prejuicios y las ideas preconcebidas que mucha gente alberga aún sobre los inmigrantes.

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