Una centenaria por San Ignacio

Etxaluze. Familiares, responsables municipales y del hogar del jubilado Abaroa en el homenaje tributado a la centenaria. / MONDRABERRI

Ignacia Llodio celebró su centenario con un homenaje y rodeada por su gran familia. Quinta de 7 hermanos y viuda de Lucio Vélez de Mendizabal, Ignacia es madre de seis hijos, abuela de 10 nietos y bisabuela de ocho más

KEPA OLIDEN ARRASATE.

Ignacia Llodio Bengoa celebró anteayer su centenario en la festividad de San Ignacio a la que debe su nombre y rodeada de su numerosa familia. Tan señalado cumpleaños comenzó con el homenaje que el ayuntamiento y el hogar del jubilado Abaroa le tributaron en el edificio Etxaluze. Al acto asistieron la alcaldesa María Ubarretxena y la concejala delegada de asuntos sociales Amaia Azpiazu, así como el presidente de la citada asociación de jubilados José Riviere y otros miembros de su junta directiva. El homenaje concluyó con un lunch para todos los asistentes

Artabilla

Ignacia Llodio nació en el caserío Artabilla de Gesalibar en el día de San Ignacio de 1917. Como ella misma explicaba, «soy la quinta de siete hermanos». Haciendo gala de una admirable memoria, la centenaria recitaba de un tirón y por riguroso orden de edad los nombres de sus hermanos Floren, Juli, Ángel, Sabino, Ignacia, Hilaria y Agustín. De los que solo ella vive.

Ignacia se declaraba «contenta y feliz» de alcanzar los 100 años y de la «maravillosa celebración» con que fue obsequiada en su cumpleaños. A tan redondo aniversario no faltó la extensa descendencia que Ignacia tuvo con su difunto marido Lucio Vélez de Mendizabal, fallecido a consecuencia de un infarto en 1987 cuando contaba 69 años de edad. Ignacia y Lucio contrajeron matrimonio en la iglesia de Santa Águeda de Gesalibar el 9 de octubre de 1945 y tuvieron seis hijos: Mari Carmen, Elena, Juantxu, Txaro, Ramón e Inma. Todos ellos, sus parejas, los 10 nietos y 8 bisnietos -un noveno «está a punto de nacer estos días»- conforman la gran familia que acompañó a la matriarca en la emotiva celebración de su centésimo cumpleaños.

El encuentro familiar continuó con un banquete en el restaurante Arteaga de Garagartza que a su vez estuvo precedido por el «aurresku que le bailaron cinco de sus nietos, tres chicos y dos chicas» relataba Mari Carmen. Tras la comida, añadía la hija mayor de la centenaria, «estuvimos de sobremesa con la madre hasta las 7.30 de la tarde».

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