La ayuda a domicilio irá a la huelga

Concentración. Trabajadoras de ayuda a domicilio anuncian la huelga que emprenderán el martes. / DV
Concentración. Trabajadoras de ayuda a domicilio anuncian la huelga que emprenderán el martes. / DV

Las trabajadoras de Clece-Zaintzen negocian infructuosamente un convenio propio | El ayuntamiento oferta incrementar un 40% el pago por hora y ampliar la ayuda domiciliaria a los 365 días del año

KEPA OLIDEN ARRASATE.

El conflicto laboral de las trabajadoras del servicio de ayuda a domicilio se enquista. La falta de progresos en la negociación de un convenio propio con la empresa Clece-Zaintzen ha colmado la paciencia de las 25 trabajadoras del servicio, y el próximo martes 5 se declararán en huelga indefinida. El paro llevará al ayuntamiento a decretar unos servicios mínimos para evitar que los 66 usuarios de la ayuda domiciliaria -36 dependientes y 30 autónomos- queden desamparados.

La empresa Clece-Zaintzen es la concesionaria del servicio municipal de ayuda a domicilio hasta el próximo 31 de julio. Sus trabajadoras negocian desde el pasado 9 de abril un convenio propio que mejore las condiciones que establece el convenio estatal actualmente de aplicación. Piden reducir la jornada laboral de 1.755 a 1.592 horas; que «no se nos penalice por estar enfermas, teniendo las bajas al 100%, y que se «nos pague lo mismo las horas públicas y las horas concertadas. Mismo trabajo, mismo sueldo».

Denuncian que «ni la empresa ni el ayuntamiento ven el nivel de precariedad que tiene nuestro trabajo» y cargan las tintas contra el consistorio por su «actitud inaceptable» en una reunión que trabajadoras y responsable municipales mantuvieron la semana pasada: «nos presionaron para firmar lo que teníamos encima de la mesa, diciéndonos 'que estamos perdiendo algo muy bueno'». Las trabajadoras plantearon que la «mejor forma de avanzar sería juntarse las tres partes -ayuntamiento, empresa, representante de las trabajadoras-». Una opción que «nos han negado, y en vez de ello el ayuntamiento ha decidido juntar a todas las trabajadoras y presionarlas para que firmen lo que hay».

Y lo que hay, explicaba la alcaldesa María Ubarretxena (PNV), es una oferta por parte del ayuntamiento de «incrementar en un 40 por ciento el pago por hora de trabajo, y la ampliación de la prestación del servicio de ayuda a domicilio a los 365 días del año» y no solo de lunes a viernes como ahora. Lo que brindaría a las trabajadoras la posibilidad de trabajar más horas, cobrando más e incrementando así sus ingresos, como por otra parte «reiteradamente han solicitado». Un incremento del 40 por ciento elevaría la tarifa por hora que el ayuntamiento paga a la concesionaria de los actuales 18,52 euros a 25 euros, al tiempo que se fijaría un «tope de 15 euros en el pago por hora que abonan los beneficiarios del servicio».

Estas mejoras se incorporarían al pliego de condiciones del nuevo concurso de adjudicación del servicio de ayuda domiciliaria que el ayuntamiento ha de convocar cuando venza el contrato de Clece-Zaintzen el 31 de julio. Pero para ello es imprescindible, señalan desde el consistorio, «que las trabajadoras acuerden un convenio propio con Clece-Zaintzen». Si no se acuerda ese convenio propio, en el citado pliego deberá ajustarse «a las condiciones del fijadas en el convenio estatal».

La alcaldesa Ubarretxena se mostraba «dolida» con las acusaciones de las trabajadoras, y negaba que el ayuntamiento haya ejercido «ninguna presión». «Nosotros no podemos entrar a discutir las condiciones laborales de los trabajadores de las subcontratas municipales», recalcaba. Eso es «responsabilidad de los trabajadores».

La decisión, en cualquier caso, es apremiante, porque para el ayuntamiento es urgente ultimar los pliegos del nuevo concurso para la adjudicación de la ayuda domiciliaria al objeto de evitar que el 1 de agosto el servicio se interrumpa por la falta de una concesionaria.

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