Diario Vasco

El misterioso fuerte de Kurtzetxiki podría ser obra de los napoleónicos

Planta. Trazado del perímetro de la fortaleza atribuida a los franceses napoleónicos que abandonaron la obra inconclusa en su huida en 1813.
Planta. Trazado del perímetro de la fortaleza atribuida a los franceses napoleónicos que abandonaron la obra inconclusa en su huida en 1813.
  • La historiadora Anabel Ugalde localiza una mención documental fechada en marzo de 1813 en un archivo particular

El misterioso fuerte de Kurtzetxiki, cuyo trazado fue descubierto casualmente por un investigador que revisaba fotografías aéreas, podría ser obra de las tropas francesas napoleónicas y datar de 1813. Así lo sostiene la historiadora Anabel Ugalde. Esta profesora universitaria y miembro de Arrasate Zientzia Elkartea ha revelado en el blog de la sociedad de ciencias local la existencia de documentación que confirmaría el origen de esta fortaleza militar francesa inconclusa.

La investigadora arrasatearra ha descubierto «entre los papeles antiguos que custodia una familia mondragonesa» una referencia a que en marzo de 1813 el comandante del ejército napoleónico de Mondragón pidió una 'porción de maderamen' para el castillo que estaba construyendo en dicha villa.

Asimismo, Ugalde reseña que «en abril de ese año el comandante de Salinas hizo lo propio, porque pedía '18 carreteros' para emplearlos en el transporte de los materiales para «el castillo que hacía en el monte de Galbarragain».

Inconclusos

La historiadora arrasatearra cree que «no parece que la construcción de estos castillos llegara a su término, porque, entre las noticias de mayo, se atestigua que 'los Franzeses intentaron trazar' dichos castillos». Pero para la primavera de 1813 los franceses se batían en retirada del territorio peninsular que habían conquistado en 1808. Los aliados hispano-británico-lusitanos los desalojaron de casi todas sus plazas, y tras la batalla de Vitoria el 21 de junio de 1813, las tropas napoleónicas eran expulsadas de España.

Posiblemente, estos fuertes se abandonaron y quedaron inacabados ante el avance de las tropas contrarias a Napoleón. «Los restos que se conservan así lo atestiguan» afirma Ugalde.

La investigadora explica que estos datos «no los hemos leído en papeles relacionados con Mondragón, sino con Marín, anteiglesia de Eskoriatza». Y de ellos deduce que todo el valle «contribuyó a las exigencias de los sucesivos ejércitos. Primero, a las de los franceses; después, a las de los vencedores».

Así, en el texto correspondiente al 28 de mayo se habla de «las grandes contribuciones que exigían los franceses» y, un mes más tarde, que estuvieron en la guardia contra los franceses para que «no robasen».

Las penurias -señala Anabel Ugalde- no acabaron con el desalojo de los franceses. El ejército español «continuó con las peticiones de grano, que eran muy difíciles de satisfacer, porque el cereal 'valía mui caro y andaba mui escaso'». Después, «siguieron demandando leña, paja para las caballerías, vacas, comidas al ministro y a los soldados que le acompañaban, amén de un sinfín de cargas». De aquellos aciagos años queda el trazado de la planta poligonal de más de 200 metros de perímetro que el vizcaíno Jesús Ángel Arrate, en sus investigaciones sobre las guerras carlistas, descubrió fortuitamente. El consistorio ha encargado una excavación arqueológica.

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