Diario Vasco
Erudito. Pedro Bernardo Villarreal de Bérriz (1669-1740).
Erudito. Pedro Bernardo Villarreal de Bérriz (1669-1740).

El sobrino ingeniero de Monterrón

  • Pedro Bernardo Villarreal construyó molinos, ferrerías y presas hidráulicas

  • Su biógrafa Estíbaliz Ruiz de Azua ofrecerá una semblanza sobre este ilustre caballero precursor de la Ilustración vasca

Una semblanza del insigne ingeniero y precursor de la Ilustración vasca Pedro Bernardo Villarreal de Bérriz y Andicano (Mondragón 1669-Lekeitio 1740) clausurará el próximo martes el ciclo de conferencias que organiza Arrasate Zientzia Elkartea (Kulturate, 19.00h). Estíbaliz Ruiz de Azua, doctora en Historia y profesora jubilada de la Universidad Complutense de Madrid, 'desempolvará' la biografía de un caballero más reconocido en su villa de adopción -Lekeitio- que en su localidad natal. Y eso que no andaba escaso de pedigrí aristocrático local: el primer conde de Monterrón, don Juan Sáenz de Andicano, era tío de Pedro Bernardo, cuyos progenitores eran Pedro Villarreal Gamboa, vizcaíno, y de María Sáenz de Andicano.

Segundas nupcias

María Sáenz de Andicano fue Azafata de la emperatriz Margarita de Austria, hermana del rey Carlos II, el último de los austrias que reinó en España.

Se casó dos veces: en primeras nupcias con el Capitán Mateo de Aranguren, fundador del Mayorazgo y palacio de Aranguren, en el arrabal de Zarugalde, conocido como el palacio de Monterrón; y en segundas con don Pedro de Villarreal, señor de la casa de Villarreal de Bérriz en Bizkaia, con quien tuvo a su hijo único Pedro Bernardo en 1669.

La historiadora bilbaína afincada en Madrid 'descubrió' a Pedro Bernardo a resultas de un encargo, «La Fundación Juanelo Turrriano, a sugerencia de José Mª de Areilza, me hizo la propuesta de hacer una biografía del personaje. Se publicó en 1990, en la editorial Castalia de Madrid, con un prólogo de Areilza y un estudio del ingeniero González Tascón, que trató sobre la obra técnica de Villarreal», explicaba la autora. La Fundación Juanelo Turrriano tiene por objeto la promoción y difusión del estudio histórico de la Técnica y de la Ciencia en sus diversas vertientes, con especial énfasis en la Historia de la Ingeniería.

Exposición en Bizkaia

Transcurridos más de dos siglos desde su fallecimiento, la figura de Pedro Bernardo Villarreal de Bérriz se hallaba sumida en las brumas del olvido colectivo hasta que la biografía escrita por Ruiz de Azua y una exposición organizada por la Diputación Foral de Bizkaia en diciembre de 1990, que luego, en la primavera de 1991, se llevaría al Colegio de Ingenieros de Caminos de Madrid, devolvieron a la actualidad a este eminente ingeniero vasco.

Cuando Pedro Bernardo vino al mundo Mondragón era aún una «villa amurallada, con fuerte tradición industrial y una comunidad que se gobernaba muy de acuerdo con las normas dictadas por sus autoridades eclesiásticas», describía Ruiz de Azua.

El joven Pedro Bernardo se matriculó en la Universidad de Salamanca en Cánones. «No tuvo una formación académica técnica; aprendió de los libros; reunió una gran biblioteca y el archivo familiar conserva varios manuscritos de problemas matemáticos y de la práctica realizada por él», señalaba su biógrafa.

Casado a Lekeitio

Desde su matrimonio en 1694 con Mariana Rosa Bengolea, natural de Lekeitio, Villarreal de Bérriz fijó su residencia en la Torre Uriarte, el hogar de su esposa; allí vivió hasta su fallecimiento en 1740.

Desde muy joven se involucró en la explotación de las ferrerías y molinos de la hacienda familiar, en cuyo diseño y construcción trabajó.

García-Diego, que fue ingeniero de Caminos y presidente de la Fundación Juanelo Turriano, «escribió que las presas de contrafuertes que Villarreal construyó en su tiempo -se conservan algunas en Bizkaia- respondían a un tipo de estructura hidráulica poco conocido en los siglos modernos», apunta Ruiz de Azua.

La experiencia y el saber acumulado a lo largo de su vida lo daría a conocer Pedro Bernardo en un libro que vería la luz en Madrid en 1736, bajo el título 'Máquinas hydraulicas de molinos, y herrerías, y gobierno de los árboles y montes de Vizcaya'.

Tampoco la construcción naval le fue ajena a este brillante ingeniero. Su biógrafa comentaba que «por la documentación que se conserva en el archivo familiar de Lekeitio se sabe que construyó también varios barcos; Villarreal fue un hombre muy inclinado a las matemáticas y a la enseñanza de la navegación».

Los 'novatores'

En aquel tiempo España comenzaba a quedarse descolgada de la revolución científica que en el ámbito europeo propulsaban, entre otros, Francis Bacon, Kepler, Galileo , Descartes, Pascal, Torricelli, Newton... Sin embargo, en Madrid, Sevilla y Valencia, y también en el País Vasco, «nos encontramos con algunos grupos minoritarios, formados por nobles y algunos clérigos, que trataron de tomar contacto con los avances científicos que se estaban dando en Europa: fueron los 'novatores' que se reunían en tertulias, en círculos ajenos a la Universidad; en Lekeitio los Villarreal organizaron una de esas tertulias literario-científicas», detallaba Estíbaliz Ruiz de Azua.

La tertulia de Lekeitio mantuvo relación con otras semejantes organizadas en el País Vasco, en Bilbao, Mutriku, Azkoitia... «de los científicos españoles Villarreal de Bérriz admiró sobre todo al clérigo Tomás Vicente Tosca, un célebre matemático y miembro principal del grupo valenciano».

En cualquier caso, los libros de la biblioteca de la familia Villarreal -de los que tenemos noticia, la biblioteca se fragmentó a su muerte- «ponen de manifiesto, primero, el interés de los hermanos por las matemáticas, historia, política económica, navegación y geografía; segundo, que las corrientes culturales más representadas en Lekeitio son las italianas -el hermanastro de Pedro Bernardo fue secretario del duque de Medinaceli en Nápoles- y las francesas; tercero, de autores españoles había obras de Medrano, Zaragoza y, sobre todo, Tosca; por último, había en aquella biblioteca también bastantes obras cartográficas».

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