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Retablo. Basamento en el que será inhumado don José María.
Retablo. Basamento en el que será inhumado don José María. / K.O.

Arizmendiarrieta será inhumado el jueves en la parroquia de San Juan

  • Un tribunal eclesiástico y un médico forense certificarán el traslado de sus huesos

  • El derecho canónico dicta que el venerable don José María repose dentro de la iglesia para instituir su culto si finalmente es declarado beato o santo

Los restos mortales de don José María Arizmendiarrieta serán inhumados en la parroquia de San Juan Bautista, de la que fue coadjutor desde 1941 hasta su fallecimiento el 29 de noviembre de 1976. Cuando se cumplen 40 años de su muerte, don José María recibirá el jueves su tercera sepultura -tras los cementerios de Aldai y San Cristóbal- en una ceremonia que tendrá lugar a mediodía ante el retablo de la Virgen del Rosario, localizado en la parte izquierda del templo. Los huesos del 'padre' del cooperativismo mondragonés serán inhumados dentro del basamento de piedra sobre el que descansa dicho retablo. Una urna conteniendo sus huesos será depositada en el interior de este zócalo a través de una abertura practicada en su parte posterior. El acceso a esta oquedad es sencillo por la pequeña puerta exterior que da a la calle Erdikokale (a la altura de la pastelería Muruamendiaraz). Sobre el zócalo se atornillarán a continuación sendas placas en euskara y castellano indicando que en este lugar yace el venerable don José María Arizmendiarrieta.

Derecho canónico

El derecho canónico dicta que los restos mortales de don José María reposen en el interior de la iglesia para instituir su culto si finalmente es declarado beato o santo.

Arizmendiarrieta fue declarado venerable por el papa Francisco el 16 de diciembre de 2015, un peldaño más dentro de su proceso de canonización iniciado en 2007. Pero no será hasta que el Vaticano certifique su beatificación cuando podrá instaurarse el culto a Arizmendiarrieta. Una devoción que se extenderá al conjunto de la Iglesia Católica si el proceso culmina elevándolo a la santidad. El 29 de noviembre sería declarado su festividad y se podrían incluso fundar iglesias bajo su advocación.

Pero mientras este largo y complejo expediente sigue su curso, la parroquia de la que don José María fue coadjutor durante 35 años se apresta a recibir las huesos que se hallan enterrados en un panteón del cementerio de San Cristóbal. Fueron trasladados allí el 21 de septiembre de 1991 después de que el cementerio de Aldai, donde originalmente había recibido sepultura en 1976, fuera clausurado y desacralizado.

La exhumación se verificará el jueves a las 10.00 horas con el protocolo que establece el derecho canónico. Cuatro miembros del tribunal eclesiástico de la diócesis de San Sebastián y un médico forense certificarán la exhumación. Este último realizará un inventario identificando y detallando todos los huesos que se extraigan del sepulcro, y el tribunal eclesiástico custodiará los restos hasta que sean introducido en una urna que se sellará a continuación. El cometido de este tribunal consiste en certificar que no quedan más huesos o restos de don José María susceptibles de ser objeto de comercio como supuestas reliquias si Arizmendiarrieta alcanza la santidad . Un fenómeno muy frecuente siglos atrás y que la Iglesia ha zanjado con este procedimiento.

Obviamente, el traslado de los restos mortales de don José María cuenta con las preceptivas licencias administrativas.

Una vez depositados los huesos en el que será su tercer y al parecer definitivo sepulcro, don José María se convertirá en el primer cristiano en ser inhumado en la parroquia de San Juan desde primeros del siglo XIX. Pero no estará 'solo' en el templo arrasatearra. En frente tendrá los restos incorruptos de Amandre Santa Inés (Inés Ruiz de Otalora, fallecida en 1607) y bajo el suelo del templo permanecen aún los restos de los miles de mondragoneses que fueron enterrados durante los 700 largos años de historia de la parroquia de San Juan. Los que yacían en las capas más superficiales, es decir los fallecidos menos antiguos, fueron extraídos durante la rehabilitación integral concluida en 1998 y depositados en el osario habilitado en la azotea.

Además, Arizmendiarrieta yacerá cerca de uno de los enigmas que oculta la parroquia. La desconcertante y misteriosa sepultura atribuida a un supuesto Obispo de Palencia, descubierta por unos operarios durante las obras y que volvieron a cubrirse apresuradamente por orden del encargado para evitar la paralización de los trabajos.

El sarcófago con los restos del prelado afloró bajo la torre del campanario, un sitio «muy extraño», decía José Ángel Barrutiabengoa. Resulta cuando menos insólito que un eclesiástico de su jerarquía fuera inhumado fuera del templo, bajo una torre que además fue edificada con posterioridad.

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