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Cultura e integración en el menú

Bizilagunak. Participantes del programa, junto a algunos organizadores del mismo.
Bizilagunak. Participantes del programa, junto a algunos organizadores del mismo. / OLIDEN
  • Familias autóctonas y extranjeras compartirán mesa y mantel el domingo día 13

  • El programa Bizilagunak combate los prejuicios y fomenta el conocimiento mutuo y la convivencia a través de la gastronomía

La gastronomía es la vía más rápida para conquistar el corazón de la gente. El placer de la buena mesa alienta la amistad y la convivencia. SOS Racismo lleva cinco años empleando esta fórmula para combatir los prejuicios que obstaculizan la cohabitación entre las personas locales y la población extranjera que se ha establecido aquí. El programa Bizilagunak concierta reuniones domésticas en las que una familia autóctona y otra extranjera comparten mesa y mantel. La intervención de una dinamizadora ayuda a organizar el encuentro y rompe el hielo, y el placer de la buena mesa termina por estrechar los lazos entre los comensales.

Intercambio cultural e integración volverán a ser los ingredientes principales de la quinta edición de Bizilagunak que se desarrollará el próximo domingo día 13. Como en años anteriores, familias autóctonas se prestarán voluntarias para compartir la comida dominical con otra familia extranjera en casa de una de ellas.

Los interesados en sumarse a esta experiencia de transformación social en favor de la convivencia multicultural y multiconfesional pueden inscribirse llamando al teléfono 943.32.18.11 o escribiendo al correo electrónico sosracismobizilagunak@gmail. com.

La organización de estas comidas es para muchas personas una manera de construir puentes y de activarse en positivo. Se sabe que son muchas las personas, autóctonas o extranjeras, a las que les gustaría dar el paso del acercamiento pero no encuentran el espacio o la oportunidad. Bizilagunak brinda la posibilidad de activar ese tejido social que tiene una actitud positiva hacia la diversidad, que no comparte esos prejuicios.

Un estudio del departamento de psicología social de la UPV que investiga el impacto que tiene Bizilagunak sobre la convivencia, afirma que entre las personas que participan en este programa «disminuye de forma significativa la percepción de inseguridad que experimenta un colectivo hacia el otro y se muestra una tendencia de aumento en emociones positivas como la admiración». Asimismo, se reporta un «mayor nivel de empatía por las cosas que les suceden a las personas del otro grupo».

El estudio concluye que las intervenciones comunitarias de este tipo, como rituales sociales, son «instrumentos que mejoran el contacto intergrupal y las creencias y actitudes respecto a la inmigración».

Acoger y compartir

José Manuel Corcuera, profesor jubilado de la Escuela Politécnica, ha participado «un par de veces» en esta iniciativa, y sintetizaba su objetivo en «acoger y compartir». Decía Corcuera que «es importante que nos enriquezcamos con las distintas culturas que hay, y que cada vez habrá más».

Julia Monge, que este año se sumará al programa, recordaba que hace 80 años, durante la guerra de 1936, nuestros padres y abuelos también fueron desplazados y refugiados que necesitaron de la amistad de los otros. Por eso mismo «nosotros tenemos que abrir las puertas de nuestra amistad a los refugiados que hoy hay en Arrasate».

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