Diario Vasco

Un canal por la cuenca del Deba

Deba. Desembocadura del río Deba, por donde hubiera pasado el fallido canal navegable.
Deba. Desembocadura del río Deba, por donde hubiera pasado el fallido canal navegable. / MORQUECHO
  • Zientzia Elkartea desvela un episodio histórico para hacer del Deba un río marinero

  • Un proyecto del siglo XVI para unir el Cantábrico y el Mediterráneo barajó la alternativa de un canal navegable por el Deba

Dice el proverbio que agua pasada no mueve molino, pero resulta tentador conjeturar qué pudo haber sido de Mondragón y de todo el valle del Deba si el canal de unión entre el Mediterráneo y el Cantábrico hubiera pasado por aquí.

Arrasate Zientzia Elkartea ha abierto la espita a esta fantasía con la revelación de un ambicioso proyecto que se remonta al siglo XVI pero que nunca llegó a materializarse: la construcción de un canal que uniría los mares Mediterráneo y Cantábrico. Y entre las alternativas barajadas, el valle del Deba se convertía en la vía de conexión entre ambas costas.

Arrasate Zientzia Elkartea ha revelado en su blog la existencia de documentación que «nos dice que las aspiraciones de unir el Cantábrico y el Mediterráneo vienen de bastante lejos». La idea de hacer una canal navegable que uniera estos dos mares obedecía al objeto de «evitar que los barcos dieran toda vuelta a la península», y rondaba por las cabezas de nuestros antepasados ya «desde el año 1535».

Esclusas

A lo largo de los años se analizaron diferentes alternativas y todas ellas «aprovechaban, como es de suponer, la mayor parte del cauce del río Ebro». Consta que se hicieron varios viajes para analizar el terreno. El canal se haría a base de esclusas y «había que estudiar las posibilidades que ofrecía el terreno de recoger y embalsar agua, para que la navegación fuese posible en todas las estaciones del año».

Una esclusa es un recinto de fábrica, con puertas de entrada y salida, que se construye en un canal de navegación para que los barcos puedan pasar de un tramo a otro de diferente nivel, para lo cual se llena de agua o se vacía el espacio comprendido entre ambas puertas.

Tres alternativas

Los investigadores de Arrasate Zientzia Elkatea sostienen que «por lo menos se barajaron tres alternativas» para la construcción del canal. La primera en ser desechada fue la que llegaba hasta la costa de Cantabria. Era la más larga geográficamente, la que mayores dificultades orográficas presentaba y por tanto, la más cara.

Por Orio

La opción preferida por los técnicos de la época, según Zientzia Elkartea, «se propuso por tierras navarras». El canal comenzaría a la altura de Tudela para llegar hasta el río Aragón. Luego por las riveras del Arga, se enlazaría con Pamplona.

El objetivo era «llegar a Lekunberri, desde donde se bajaría al mar Cantábrico». La entrada a Gipuzkoa se realizaría por Lizartza, para continuar hasta Tolosa, donde se empalmaría con el río Oria y descendiendo por su curso finalmente darle salida al puerto de Orio.

Por Deba

Pero la opción que más curiosidad suscita entre nosotros es sin duda la tercera, que, como explican desde Zientzia Elkartea, «afectaba a nuestro valle de forma importante». Por ese motivo los miembros de Arrasate Zientzia Elkartea se detienen a detallarla un poco más pormenorizadamente.

El canal, revelan desde AZE, se empezaría a construir a la altura de Zambrana (Araba), hasta encontrarse en tierras de Vitoria con el río Zadorra. Desde la capital alavesa, el canal «nos llevaría hasta Salinas de Léniz, una obra que no tenía muchas dificultades orográficas».

Aprovechando las recogidas de agua del Valle de Léniz y el cauce del río Deba, el canal descendería por todo el valle hasta alcanzar al puerto de Deba.

«No nos imaginamos lo que esta idea habría podido suponer para nuestra comarca, de haberse llevado a cabo», señalan desde Zientzia Elkartea. Lo que «sí conocemos es que esta obra se desestimó frente a la opción Navarra, porque era unas cuantas leguas (1 legua = 5,57 kms.) más larga y porque la recogida de aguas de todo el recorrido, no garantizaba un llenado de las exclusas, para que la navegación fuera un éxito».

Los investigadores de Arrasate Zientzia Elkartea explicaban que toda esta historia que cuentan «de forma muy resumida», está recogida en un documento fechado el 2 de diciembre de 1788 y que está escrito y firmado de su puño y letra por Santos Ángel de Ochandotegui e Ytuño. Este documento pertenece al archivo de la Excelentísima Diputación Foral de Navarra y se puede consultar en la sección de Canales y Regadíos.

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