Diario Vasco

Vino para cubrir el déficit municipal

Barroco. El ayuntamiento se costeó gravando el vino.
Barroco. El ayuntamiento se costeó gravando el vino. / OLIDEN
  • A cada mondragonés adulto de 1855 le correspondería beber 25 litros en seis meses

  • Vélez de Mendizabal rescata el acta de un pleno de 1855 en el que se acordó gravar el azumbre de vino para equilibrar las cuentas

Gravar el vino siempre ha constituido un recurso recaudatorio bastante efectivo. Los mondragoneses contribuyeron a costear su magnífico edificio consistorial barroco, inaugurado hace justamente 250 años, con un impuesto especial al vino que se mantuvo durante largos años.

Andando el tiempo, en 1855, los gobernantes de la villa volvieron a echar mano de la afición popular al morapio para superar nuevos apuros financieros en las arcas municipales. Lo cuenta el escritor e investigador Josemari Vélez de Mendizabal en su blog en euskara 'Hots Begi Danbolinak'.

El quebranto económico debía ser importante porque del impuesto sobre el vino no se libró ni el que consumían en la celebración de misa los «beneficiados y demás sacerdotes que moran en esta jurisdicción».

Las cuentas consistoriales de aquel año 1855 debían ser muy preocupantes. Tanto como para que el entonces alcalde de Mondragón, José María Mendía, convocara a un pleno extraordinario a los corporativos Joaquín Barrena (teniente alcalde), José María Azcoaga, Cesáreo Barrena y Bernabé Azcoaga en fecha tan señalada como un 24 de junio, festividad del patrón San Juan y por tanto jornada de gran celebración en la localidad. En el orden del día figuraba un solo punto a resolver con evidente urgencia. En el acta oficial de aquella sesión de hace 161 años que ha rescatado Vélez de Mendizabal se lee: «Se trató y discutió sobre los medios de cubrir el déficit objeto de esta sesión a puerta abierta, y se acordó solicitar de la Excelentísima Diputación Foral de esta provincia ocho maravedíes de impuesto en azumbre de vino -medida equivalente a unos dos litros- que se consuma en el resto del año en esta villa, previsionando que por ser extraordinario el presente año en atenciones y gastos, se extienda dicho impuesto provisional hasta el vino que consuman los Beneficiados y demás sacerdotes que moran en esta jurisdicción».

66.725 litros de vino

Vélez de Mendizabal detalla que en aquellos momentos las arcas municipales arrojaban un saldo deficitario por importe de unos 2.669 reales como consecuencia del descenso por debajo de los esperado de los ingresos por vía recaudatoria.

El investigador ha realizado sus cálculos: contando con que un maravedí equivale a 0,01 reales y que un azumbre son dos litros, «los mondragoneses habrían debido beber 66.725 litros de vino durante los seis meses que van de junio a diciembre de 1855 para cubrir el déficit de las arcas municipales».

Mucho vino para los 3.500 mondragoneses que por entonces poblaban la villa. Y suponiendo que los menores no bebían, a cada vecino adulto, fuera hombre o mujer, le hubiera correspondido consumir 25 litros de vino en el plazo de seis meses para así ayudar a equilibrar las cuentas consistoriales. «Buena marca», apostillaba Vélez de Mendizabal, quien resalta que las «estadísticas no detallan cuánto vino consumían los eclesiásticos».