Gipuzkoa

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DESDE VITORIA-GASTEIZ Antes de dar el primer paso para reformarla, allá por 1998, era necesario conocer a fondo el proceso de construcción de esta Catedral, de estilo gótico, para, a partir de ahí, saber el porqué de sus problemas arquitectónicos (pilares torcidos, paredes curvadas...) y darles una solución. Así las cosas, gracias a las excavaciones llevadas a cabo por los arqueólogos, ahora se sabe que Vitoria data del siglo VIII y no del XI como se pensaba, gracias el descubrimiento de los agujeros donde se sustentaban las casas de entonces, hechas por medio de materiales poco resistentes. Hasta el siglo XIII no se levantaría la Catedral, pero en su lugar ya descansaba una primera iglesia y las murallas de la villa, allá por el siglo XI. Tras la conquista de Vitoria a los navarros, por Alfonso VIII , en 1200, un incendio destruyó la ciudad y la iglesia dos años después. Fue entonces cuando el rey decidió levantar la llamada parroquia de Santa María -actualmente Catedral- y restaurar la iglesia que ya existía, afectada por el fuego, hasta que acabaran las obras. Nacía una parroquia que en el año 1862 adquiriría el rango de Catedral. La conversión de la parroquia de Santa María en Colegiata, en 1498, supuso un ennoblecimiento del templo, así como el principio de una serie de problemas arquitectónicos que arrastraría hasta el día de hoy. Se sustituyeron las antiguas bóvedas de madera por otras de piedra, que provocaron desprendimientos. Pero es a mediados del XVIII, cuando se produce la primera alarma general con una amenaza de ruina. Los trabajos de restauración más recientes, entre 1960 y 1967, dirigidos por el arquitecto Manuel Lorente, no hicieron sino agravar los problemas de sustentación y equilibrio y convertir este patrimonio en un lugar lúgubre al que todo el mundo daría la espalda. Caía en el olvido una catedral que hasta 1994 no saldría de su escondite. / La catedral de Santa María, al descubierto

AMAIA BIAIN/