Diario Vasco

El humedal de Saldropo

Vista del Gorbeia desde Saldropo.
Vista del Gorbeia desde Saldropo. / FERNANDO J. PÉREZ
  • La extinta turbera de Saldropo ha sido recuperada como humedal, un espacio protegido que acoge una variada vegetación y una rica avifauna

Al Este del Gorbeia, a los pies de las peñas de Atxuri, se encuentra el paraje de Saldropo. Esta planicie está ocupada en su parte central por un humedal, un ecosistema muy particular y de alto valor ecológico, con una vegetación variada y característica ligada al agua (plantas insectívoras, esfagnos...) y una avifauna también propia de estas zonas húmedas. Saldropo presenta, además, otra especificidad que lo hace aún más singular. Se asienta sobre una antigua turbera, explotada hasta su práctica desaparición en la segunda mitad del siglo XX.

Las turberas son terrenos pantanosos en los que, con el paso de los siglos, se acumulan restos vegetales que no se descomponen al estar el suelo empapado de agua y ser muy pobre en oxígeno. Este material vegetal es conocido como turba. Por su poder de conservación, las turberas son valiosísimos archivos históricos que permiten conocer la vida que acogía en épocas muy remotas. Así, las turberas atesoran frecuentemente yacimientos arqueológicos únicos.cio Augustin-Zulueta.

Muchas son las especies, animales y vegetales, que viven en este ecosistema. Pero el principal protagonista de la vegetación de las turberas es el esfagno, un musgo responsable de la formación del depósito de turba.

La turbera de Saldropo se originó hace unos 5.600 años a partir de una pequeña laguna que, poco a poco, fue rellenándose de sedimentos. El tipo de estos sedimentos y los restos vegetales encontrado en ella han servido para conocer la planicie de Saldropo y su evolución a lo largo de los tiempos. Pero en los años setenta del pasado siglo XX comenzó la explotación de la turbera al extraerse su turba para usos agrícolas y de jardinería. Así es como finales de los ochenta la turbera de Saldropo había desaparecido y, con ello, un ecosistema único en el País Vasco.

Tras el agotamiento del depósito de turba, Saldropo se quedó sin vegetación, aunque con pequeñas charcas con una alta diversidad de insectos y anfibios. Así es como comenzó la nueva etapa de la turbera como humedal. En pocos años, la vegetación colonizó espontáneamente el humedal, donde la fauna encontró rápidamente refugio. Actualmente, en el humedal y su entorno viven 100 especies de plantas, 9 de reptiles, 9 de anfibios, 25 de mamíferos y más de 50 de aves, amén de una numerosa fauna de invertebrados aún sin catalogar.

El sendero que circunvala el humedal está señalizado con marcas amarillas y permite apreciar este valioso ecosistema, ademas de descubrir sus puntos de interés. Partiendo del aparcamiento y en el sentido de las agujas del reloj, el camino nos lleva hasta los paneles informativos a la vez que disfrutamos de excelentes vistas al Gorbeia. Vamos rodeando el espacio natural y, tras pasar entre un par de refugios y adentrarnos en un bosque de cipreses y alerces, llegamos al tramo final del paseo: el puente de madera de drenaje de la turbera, el calero y el centro de interpretación del humedal al aire libre.

A los que se les haya hecho corto el paseo tienen la ocasión de aproximarse al cercano hayedo trasmocho de Otzarreta , un paisaje de cuento de gnomos que en esta época otoñal muestra su máxima belleza.

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