Diario Vasco

La cruz de Borgoña une las banderas de Aretxabaleta y Eskoriatza

Bandera de un tercio de tropas españolas, atribuida a una de suizos.
Bandera de un tercio de tropas españolas, atribuida a una de suizos.

La cruz de Borgoña une las banderas de Aretxabaleta y Eskoriatza, por su similitud. Ante las muchas preguntas sobre la bandera, o pendón, que se exhibe en Aretxabaleta y Eskoriatza nos pusimos en contacto con la gran historiadora Rosa Mª Ayerbe, estudiosa y perfecta conocedora del Valle de Léniz. Ella ha recurrido a D. Félix Martínez Llorente, experto vexilólogo quien expone su conocimiento y análisis de la cuestión.

Como señala Aitor Antxia, profundo conocedor de la historia del Valle de Léniz «estaríamos ante un pendón perteneciente a un batallón o tercio de milicia urbana o de voluntarios del Valle de Léniz, integrado por el lugar de Aretxabaleta y la villa de Eskoriatza, tras la salida del mismo de la villa de Mondragón. Desde la integración del valle de Léniz en el realengo (1556) y su abandono de la casa señorial de Guevara, el lugar de Aretxabaleta se convirtió en cabeza de dicho valle, estableciéndose en ella cepo y picota», además de hacerse en ella los alardes y muestras de armas y de gente de guerra.

Los alardes de los tercios

Antxia quiere precisar que «sin embargo, tal consideración no fue del todo pacífica, pues entre 1610 y 1616 surgió un pleito ante el Consejo de Guerra por la pretensión de Aretxabaleta de que se hiciesen en ella los alardes de los Tercios del Valle de Léniz, tanto en tiempo de paz como de guerra. Por resolución de dicho Consejo se le reconoció a Aretxabaleta ese derecho (resoluciones de 12 de octubre de 1614 y 16 de abril de 1616, con carta ejecutoria de 1617). Por lo tanto sabemos que a principios del siglo XVII el Valle de Léniz en su conjunto, integrado por los lugares de Aretxabaleta y Eskoriatza, con sus respectivas anteiglesias, aportaba una fuerza de movilización armada de cierta consideración formada por una compañia de tercios, que contaba con sus propios oficiales y mandos». A lo que añade que «es más, en el año 1717 surgieron de nuevo problemas entre las dos vecindades en razón de la elección y nombramiento del capitán y demás oficiales de tal compañía de tercios. Los de Aretxabaleta alegaban que en ellos recaía el derecho exclusivo de nombramiento de dicha oficialía; por el contrario los de Eskoriatza pedían la alternancia o en el peor de los casos el que se procediese al sorteo de oficiales entre ambas vecindades».

Arbitraje de la Diputación

Para solventar esta situación, añade Antxia que «recurrirán al arbitraje de la Diputación de la Provincia quien fallará que la elección se hiciese finalmente entre ambos pueblos y que cuando no fuese posible, lo echasen a suertes. En el caso de que alguna de las dos partes no se aviniese a lo dictado, estaría obligado a aportar, por sí sólo, toda una compañía en lugar de la media que le correspondía. Como Aretxabaleta puso dificultades para el cumplimiento de lo acordado, el asunto será llevado ante la Junta de Fuenterrabía de 1749, acordándose que los dos pueblos procediesen a los nombramientos militares alternativamente. El asunto volverá de nuevo a una Junta posterior, la de Zarautz de 1762, que resolverá mediante una providencia que Aretxabaleta designase por aquella vez al Capitán dejando para Eskoriatza los nombramientos de Teniente y Alférez, alternándose en adelante los nombramientos. Dicho pendón presenta las características iconográficas propias de los pendones de compañías de tercios municipales de los siglos XVII y XVIII. No sólo lo que se refiere a su forma cuadrilonga, típica de pendones de esta naturaleza, sino a la figura principal ubicada en su campo, un aspa de Borgoña, divisa propia de los Duques de Borgoña, incorporada a la emblemática militar hispana a través del emperador Carlos V. Concretamente, será el distintivo más habitual en los pendones y estandartes de las Compañías Militares o Tercios, establecidas desde la primera mitad del siglo XVI como Ejército permanente.

Vaya por delante que la representación adoptada en la bandera del Valle de Léniz no sería la más acertada, toda vez que los nudos de los dos troncos que forman el aspa borgoñona presentan más la forma de un ángulo en forma de punta de flecha que de nudos propiamente dichos.