Diario Vasco

San Sebastián, 17 may (EFE).- Un equipo de investigadores de la UPV-EHU estudiará nuevas formulaciones o composiciones de polietilenos que garanticen, no sólo que se puedan reciclar y reutilizar, sino también que sean biodegradables en el mar, con el fin de aportar opciones más sostenibles a la industria de fabricación de plásticos.

"Acción para el estudio del reciclado de residuos de polietileno (PE) de origen marino y desarrollo de materiales biodegradables" es el título del proyecto de investigación, que se desarrollará mediante un convenio suscrito hoy entre el departamento de Medio Ambiente de la Diputación Foral de Gipuzkoa y la escuela de ingenieros de la Universidad del País Vasco de San Sebastián.

La directora foral de Medio Ambiente, Mónica Pedreira, ha sustituido al diputado José Ignacio Asensio, que no ha podido asistir como estaba previsto, a la firma del convenio y la presentación de los objetivos que persigue la investigación.

Además de responsables del centro universitario, han acudido al acto directivos de Ekorec y Plastigaur, empresas guipuzcoanas que participarán en el estudio aportando su experiencia, la primera en el reciclaje y la segunda en la fabricación de laminados compuestos, sobre todo del tipo PE y PET.

Un total de siete docentes y dos alumnos de la Escuela de Ingeniería llevarán a cabo durante nueve meses el proyecto, que tendrá una aportación de la Diputación de 60.000 euros y liderará la doctora Cristina Peña, profesora del departamento de Ingeniería del departamento de Ingeniería Química y Medio Ambiente de este centro.

Pedreira ha indicado que con esta línea de investigación buscan contribuir a reducir la contaminación por plásticos en el mar, "uno de los problemas ambientales más graves" que tiene el planeta -se estima que cada año acaban en los océanos unos 8 millones de toneladas, ha dicho- y contra el que la Diputación lucha también a través del proyecto europeo Life Lema, por el que tiene el objetivo de recoger 100 toneladas en tres años en las costas guipuzcoanas.

"Si no somos capaces de parar esta tendencia, se prevé que en el año 2050 haya más plástico que peces en los mares", ha alertado la directora foral.

La profesora Cristina Peña ha señalado que, a pesar de que el reciclaje del polietileno es posible y se hace con los residuos urbanos depositados en el contenedor amarillo, resulta más di una botella, un envase de detergente o una bolsa, cuando están en el mar, "no son indiferentes" a la degradación de la radiación ultravioleta, el agua salada o el azote de las olas, y el resultado es "un material distinto" que necesita "sistemas de reciclaje específicos".

La doctora Peña ha precisado que el objetivo de la investigación será "modificar" los materiales plásticos "con agentes de bioderadación, que ya se están comercializando actualmente pero que hay que ir probando y evaluando, para conseguir que el polímero obtenido se degrade en un medio natural como el mar".

Según la profesora, hasta ahora ha habido "intentos" con el polietileno para hacerlo "oxobiodegradable", lo que ha dado lugar a las denominadas bolsas "oxo", "pero se ha comprobado que, aunque parece que se van deshaciendo, lo hacen hasta un tamaño concreto, pero no del todo".

Ha habido también investigaciones para desarrollar esos aditivos o agentes que pueden modificar los plásticos, ha señalado Peña, quien ha añadido que por eso la primera tarea del equipo será "incorporarlos al polietileno" ya deteriorado en el mar y analizarlos para, según los resultados, "adecuar las características del plástico que reciclemos a ese agente".

Este tipo de desarrollo, ha aclarado, es distinto del de los polímeros naturales o de origen renovable, como el almidón, que son "totalmente biodegradables", un campo "muy interesante" pero que por ahora presentan ciertas "limitaciones".