Diario Vasco

San Sebastián, 14 feb (EFE).- La escultura del Cristo de la Agonía, de Juan de Mesa, volverá el próximo domingo a su capilla de la iglesia de San Pedro de Bergara (Gipuzkoa), tras una minuciosa restauración en Sevilla, que ha dado luz a esta pieza cumbre del Barroco español.

Especialistas y técnicos del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH) de la Junta de Andalucía han trabajado durante casi nueve meses, y en dos fases, en la restauración de la talla, a la que el polvo y posiblemente un antiguo incendio habían causado un importante deterioro.

Hasta su traslado a la parroquia de San Pedro de Ariznoa de Bergara, esta pieza del siglo XVII de madera de cedro podrá verse en la catedral del Buen Pastor de San Sebastián, donde hoy la coordinadora del equipo de restauradores, Maite Real, ha explicado la intervención realizada en la capital andaluza.

"Esta imagen es una obra trascendental para la historia de la escultura policromada española. Es la definición perfecta del modelo de crucificado vivo en el Barroco", ha dicho Real de la obra, que Juan de Mesa realizó por encargo de Juan Pérez de Irazabal, un bergarés residente en Sevilla que era superintendente de la armada y contador mayor de Felipe III y Felipe IV.

El contrato con el escultor se firmó en abril de 1622 y cuatro años después, en el mes de octubre, fue enviada a la villa natal de su propietario y desde entonces permaneció en la iglesia de San Pedro.

Cuando llegó al taller del IAPH, lo que más llamó la atención a los restauradores fue la gran cantidad de polvo que tenía y el oscurecimiento de la policromía, por lo que necesitaba "una intervención urgente".

Lo "más delicado" era el rostro del Cristo, ya que presentaba abundantes ampollas como consecuencia de las quemaduras y no se podían tocar por el riesgo de desprendimiento de la policromía.

La zona del pectoral y el muslo derechos también habían sido dañados por focos de calor, así como el paño, ha señalado Real, que ha indicado asimismo, que faltan fragmentos de la corona de espinas, pero se ha decidido no reconstruirlos.

Los restauradores trabajaron durante más de un mes en una "intervención de urgencia", una "limpieza superficial para retirar las gruesas capas de polvo" de la talla, tras lo cual el Cristo de la Agonía participó en una exposición dedicada a su maestro, Juan Martínez Montañés, al cumplirse en cuarto centenario de su Cristo de los Desamparados.

Después fue sometido al resto de la restauración a lo largo de siete meses.

La "maestría" de Mesa, según ha destacado Maite Real, "no solo reside en lo formal, sino también en el profundo conocimiento de la técnica y del comportamiento de los materiales con los que trabajaba".

"Todos y cada uno de los elementos que conforman la obra son los originales: la imagen, la cruz y los clavos", ha subrayado Real, que ha resaltado además que esa "maestría en el hacer" explica por qué "los problemas" de la obra procedían "todos de agentes externos, y ninguno estaba originado por defectos de técnica".

Koldo Apestegui, responsable de Patrimonio de la diócesis de Gipuzkoa, ha asegurado que esta escultura no tiene parecido alguno con la que salió de Bergara para someterse a unos trabajos de restauración que han superado los 30.000 euros, 8.000 de los cuales han sido aportados por la Diputación Foral, mientras que los correspondientes a los estudios técnicos el IAPH no los cobrará.

Una parte provendrá de los fondos que se recauden en un concierto de música sacra que la soprano Ainhoa Arteta se ha comprometido a ofrecer en Sevilla, según ha asegurado Apestegui.

El IAPH ha dado una serie de recomendaciones de mantenimiento y conservación a los responsables de la diócesis, especialmente referidas a tareas de limpieza y revisión periódica de la imagen del escultor cordobés.